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La acumulación de embriones abandonados o no reclamados es un problema que ha llamado mucho la atención de bioeticistas. Diversas soluciones se han planteado: donarlos a otras parejas infértiles o para investigación o descartarlos.
En Argentina en 1993, un abogado de apellido Rabinovich, promovió una acción para controlar la criopreservación de embriones, ya que según él de acuerdo al Código Civil los embriones son personas y lo que se haga con ellos, no puede ser decidido por los padres, ni por los especialistas en fertilidad.
Pero, al parecer, los abogados si pueden decidir el destino de los embriones, al menos en algunos paises: En Inglaterra el 1 de Agosto de 1996, a pesar de una gran discusión, las clínicas británicas fueron obligadas a descartar 3300 embriones criopreservados, generándose una gran controversia.
Si una pareja, en su centro, le dijera que desea que sus embriones sean descartados ¿cómo procedería? ¿los descartaría?
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