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HIPERESTIMULACIÓN OVÁRICA CONTROLADA EN
REPRODUCCIÓN ASISTIDA
Iván Valencia Madera
INTRODUCCIÓN
El nacimiento exitoso del primer ser humano consecuencia de la fusión
extracorpórea de
gametos reportado en Julio de 1978(1), marcó el inicio de
una era de rápida expansión de
la gama de alternativas terapéuticas disponibles para favorecer
la consecución de un
embarazo en las parejas infértiles, así como el objetivo
de alcanzar resultados cada vez
más exitosos. El primer nacimiento reportado fue consecuencia
de la fecundación de un
ovocito recuperado de un ciclo natural o espontáneo y, por
ende, de la transferencia de
un embrión único. Posteriores intentos de fertilización
en vitro (FIV) se realizaron en
ciclos naturales con resultados muy poco satisfactorios.
En el transcurso de un ciclo ovárico natural (sin estimulación
hormonal) y entre los días
3 a 5 de su inicio se produce el fenómeno de dominancia folicular
(2,3) mediante el cual,
a partir del grupo o cohorte de folículos previamente reclutados,
solamente uno será
destinado a completar su maduración y ovular. Este fenómeno
se produce a
consecuencia de la interacción entre el estradiol y la inhibina
B secretados por el
folículo que empieza a dominar sobre el resto, así
como la disminución de la secreción
de hormona folículo estimulante (FSH), Figura 1, por la hipófisis
anterior que, en
última instancia, impide la selección de otros folículos
al disminuir sus niveles séricos.
Se cree que el desarrollo folicular al inicio de cada ciclo sólo
ocurre cuando las
concentraciones séricas de FSH sobrepasan un cierto umbral;
el número de folículos
viables para la ovulación depende del tiempo o ventana que
el nivel de FSH permanezca
por encima de dicho umbral, el cual varía mucho de una mujer
a otra e incluso en una
misma paciente. De lo anterior se desprende que, para obtener el
crecimiento y
maduración de varios folículos, deben lograrse niveles
séricos de FSH durante un
período o ventana más prolongado que en el ciclo natural.
Se trata, en definitiva, de un
fenómeno de rescate de un grupo de folículos que de
otra forma entrarían en un proceso
de atresia(4).
Por este motivo las investigaciones se orientaron al establecimiento
de las tecnologías
de reproducción asistida (TRA), una de cuyas situaciones
o requerimientos
fundamentales es la estimulación del crecimiento folicular
múltiple y sincronizado, la
producción de varios ovocitos maduros y viables que, lógicamente,
incrementará el
número de embriones disponibles para su transferencia intrauterina
y/o intratubárica que
se asocia a mayores posibilidades de gestaciones exitosas. Esta
práctica o tipo de
estimulación ovárica utilizada en las TRA ha recibido
diferente terminología:
superovulación, desarrollo folicular múltiple (DFM),
inducción de superovulación,
hiperestimulación ovárica, superovulación ovárica
controlada y por último,
hiperestimulación ovárica controlada (HOC) que es
la más utilizada en la literatura
médica.
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FIGURA 1.- Control hormonal de la función ovárica
(GnRH: hormona liberadora de
gonadotropinas; FSH: hormona folículo dominante; LH: hormona
luteinizante)
Otra ventaja adicional de la HOC es que se puede determinar con
bastante precisión el
momento en que los ovocitos deben ser recuperados de los folículos
ováricos,
antiguamente por laparoscopia y actualmente por aspiración
transvaginal guiada por
ultrasonido.
Se han utilizado varias preparaciones o agentes farmacológicos
así como distintos
esquemas o protocolos de estimulación ovárica, cada
uno de ellos con su peculiar
metodología, dosificación, mecanismos de acción,
ventajas y desventajas que serán
objeto de análisis práctico en el presente capítulo.
Debemos mencionar al respecto que,
a pesar de todos los avances en el entendimiento endocrinológico
del sistema
reproductor femenino, el control de la función ovárica
todavía representa un área
bastante extensa a ser investigada y posee innumerables posibilidades
terapéuticas
potenciales. Muchos factores probablemente cambiarán radicalmente
la inducción de la
ovulación en el futuro, incluyendo la introducción
de nuevas drogas que continuamente
instauran protocolos innovadores e individualizados para cada caso
en particular, y si
bien esta fase clínica de las TRA se ha venido tornando cada
más sofisticada y efectiva,
existen conductas y particularidades que son adquiridas únicamente
con la experiencia.
En términos generales, un tratamiento médico tiene
como objetivo revertir un proceso
de enfermedad en particular o aliviar la presencia de signos y/o
síntomas incapacitantes,
pero en el caso de la infertilidad su finalidad es el nacimiento
de un niño saludable. Por
otro lado, sabemos que ningún tratamiento médico es
completamente seguro, por lo
tanto, no existe droga exenta de desventaja o inseguridad cuando
las usamos en el
tratamiento de la infertilidad, así como no hay cirugía
segura cuando se la aplica con el
mismo fin. Durante la gestación siempre existe la preocupación
por el uso de drogas, sin
embargo, con las utilizadas en infertilidad la situación
es diferente por varios aspectos.
Primero, las drogas empleadas son casi exactas copias de las hormonas
humanas que
usualmente son producidas por el organismo humano y se encuentran
circulando en el
mismo; segundo, el objetivo de su aplicación es influir en
el proceso de desarrollo y
maduración de las células germinales por sí mismo y; tercero, existe una extensa
Hipotálamo
Hipófisis Anterior
Ovario
GnRH
FSH/LH
Corteza
Inhibina
Estrógenos
3
literatura sobre la seguridad de los tratamientos para infertilidad
expresada en términos
de mutagenicidad, teratogenicidad y sobre posibles efectos deletéreos
sobre el embarazo
y el nuevo ser. Sin embargo, varias publicaciones en la última
década(5) con relación a
que ciertas drogas utilizadas en los tratamientos de infertilidad
pueden causar cáncer en
la mujer por un lado(6,7,8,9), y los datos estadísticos sobre
la aparición del síndrome de
hiperestimulación ovárica(10,11) (SHO) con el consiguiente
riesgo mayor de embarazo
múltiple, por otro, ha obligado tanto a pacientes como a
los médicos especialistas a
considerar seriamente el concepto de riesgo en este tipo de tratamientos,
especialmente
el concepto de riesgo epidemiológico.
El seguimiento de la HOC para las TRA tiene que ser estrechamente
monitorizado a
través del seguimiento seriado por ecografía transvaginal,
Figura 2, y las frecuentes
determinaciones séricas de estradiol y progesterona con la
utilización del
radioinmunoanálisis (RIA) y el inmunoensayo quimioluminiscente.
Para este objeto el
CEMEFES cuenta con los equipos GAMMA-C12 (Diagnostic Products Corp.,
DPC,
USA), Figura 3, e IMMULITE (DPC, USA), Figura 4.
FIGURA 2. Ecógrafo SHIMADZU SDU-400 PLUS
FIGURA 3. Equipo GAMMA-C12 FIGURA 4. Equipo IMMULITE
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FÁRMACOS UTILIZADOS EN LA HIPERESTIMULACIÓN OVÁRICA
CONTROLADA
1. CITRATO DE CLOMIFENO
Existen pocas dudas acerca de que la introducción del citrato
de clomifeno (CC)
representa el mayor advenimiento terapéutico y que literalmente
ha revolucionado la
práctica de la endocrinología reproductiva. Así
lo demuestra su amplia utilización
clínica por más de 30 años como para considerarlo
como un agente terapéutico bien
establecido y caracterizado, a pesar de que existen ciertos aspectos
aún no bien
definidos acerca de varias situaciones: su mecanismo de acción,
el relativo rol de varios
componentes del eje reproductivo en su aplicación, así
como la limitada información
concerniente a su farmacodinamia circulatoria y la cuantificación
de sus niveles séricos
en el humano(12).
Sintetizado en 1956 por Palopoli y cols.(13) y utilizado en ensayos
clínicos en humanos a
partir de 1960 por Greenblatt, Kistner y Lamb(14,15,16), fue aprobado
su uso clínico por la
Food and Drug Administration (FDA) en 1967 con la estipulación
de que la dosis total
por ciclo no exceda los 750 mg. Se trata de una droga no esteroide
derivada del
trifeniletileno, con cierta similitud estructural con el dietilestilbestrol
y que consta de 2
isómeros: el biológicamente activo trans-isómero
enclomifeno y el menos activo cisisómero
zuclomifeno, de fácil absorción oral y excretada mayoritariamente
por las
heces. Probablemente es la droga más socorrida para la inducción
de la ovulación con
más de 4951 reportes bibliográficos acerca de su utilización,
de acuerdo a la última
información publicada por Lunenfeld e Insler(17). Posee cierta
actividad estrogénica que
le permite competir con el estrógeno a nivel de los receptores
de la hipófisis y
probablemente del hipotálamo y ovario, interrumpiendo el
mecanismo de
retroalimentación negativa de los niveles estrogénicos
endógenos, lo cual ocasiona una
mayor liberación de la hormona liberadora de gonadotropinas
(GnRH) por parte del
hipotálamo, que a su vez estimula la secreción de
las hormonas folículo estimulante
(FSH) y luteinizante (LH) del lóbulo anterior de la hipófisis
que favorece el
reclutamiento folicular y, consecuentemente, eleva los niveles de
esteroideogénesis
promoviendo la ovulación de más de un folículo
maduro(18).
Además posee efecto antiestrogénico que se manifiesta
fundamentalmente a nivel de la
vagina, cérvix, útero y trompas de Falopio, lo cual
puede disminuir la cantidad y calidad
del moco cervical, alterar la proliferación y maduración
endometriales, probablemente
modificar la función del cuerpo lúteo y, proporcional
a la dosis, influir negativamente
en los procesos de transporte espermático y embrionario a
nivel del endosálpinx. Estos
efectos podrían explicar las bajas tasas de implantación
y embarazos conseguidos por la
droga en relación al elevado índice de ovulación
que obtiene: 40% y 80%
respectivamente(64).
Las indicaciones para su uso aislado y como primera opción
son los casos de inducción
de ovulación en mujeres con oligo-anovulación crónica,
normo-gonadotrópicas y
normo-estrogénicas (grupo II de la Organización Mundial
de la Salud OMS),
incluyendo casos de ovarios poliquísticos y anovulación
crónica hiperandrogénica. Los
esquemas más utilizados inician con dosis de 50 a 100 mg
diarios durante 5 días y
5
empezando la estimulación entre los días 2 a 5 del
ciclo menstrual espontáneo o
provocado por progestágenos. El seguimiento del crecimiento
folicular se realiza por
ecosonografía transvaginal, la inducción de la ovulación
se efectúa administrando 5.000
UI de hormona gonadotropina coriónica (HCG) cuando los folículos
alcanzan un
diámetro de 21 mm y, en todos los casos, la fase lútea
deberá ser suplementada con
progesterona parenteral o preferentemente micronizada: vías
oral o vaginal.
El uso del CC se ve limitado por un escaso número de contraindicaciones:
presencia de
un quiste ovárico preexistente o de un agrandamiento ovárico
residual sustancial posttratamiento;
embarazo, debiendo señalar al respecto que Asch y cols. en
1976(63)
estudiando 2369 nacimientos para investigar una posible teratogenicidad
del CC,
apenas demostraron una incidencia de defectos al nacer del 2,4%
comparado con el
2.7% en la población general; preexistencia de enfermedad
hepática o historia de
disfunción hepática y, por último, la aparición
de síntomas visuales en el curso del
tratamiento.
Entre sus principales efectos secundarios adversos tenemos la presencia
de síndrome
vasomotor (bochornos), raramente severo debido a un aparente estado
de deprivación
estrogénica a consecuencia del bloqueo al receptor estrogénico
y que desaparece de
inmediato al suprimir su administración; embarazos múltiples
en un rango de 6.2% al
12.3%; síntomas visuales en el 2% referidos sobretodo a escotomas
centellantes y muy
ocasionalmente una disminución severa de la agudeza visual,
cuyos mecanismos de
acción permanecen desconocidos pero que tienen el carácter
de reversibles al suspender
la terapia; anomalías del moco cervical con aparición
de características mucosas
desfavorables u hostiles que inciden en la eficacia del fármaco
disminuyendo las tasas
de embarazo y, probablemente, debidas a una falla del órgano
blanco o una sensibilidad
tisular selectiva ante el potencial efecto antiestrogénico
del CC, lo cual sería un
argumento a favor de la administración de preparaciones estrogénicas
para contrarrestar
este efecto a nivel del moco cervical; etc.
Su utilidad individual es enorme y sus resultados satisfactorios
en aquellos casos de
relaciones programadas o inseminación intrauterina (IUI)
por su bajo costo y facilidad
de administración, pero debido al menor número de
folículos obtenidos cuando se
compara con los resultados logrados usando gonadotropinas solas(19),
su utilización no
se recomienda para otras técnicas de reproducción
asistida más sofisticadas como la
fertilización in vitro (FIV) o la inyección intracitoplásmica
de espermatozoides (ICSI).
2. GONADOTROPINAS HUMANAS
Está bien documentado el hecho de que la administración
de gonadotropinas exógenas
incrementa el número de folículos reclutados y mantiene
su crecimiento hasta el estadio
de ovulación. Se conoce que su aplicación al inicio
del ciclo menstrual incrementa
transitoriamente las concentraciones séricas de FSH excediendo
el valor umbral para el
reclutamiento de una cohorte de folículos para su ulterior
desarrollo, el número de
folículos reclutados está determinado por el tiempo
o ventana en el cual la FSH sérica se
mantenga por encima del umbral mientras ocurre el reclutamiento.
Figura 5. Luego
descienden las concentraciones previniendo que más de un
folículo tenga crecimiento
preovulatorio.
6
FIGURA 5.- Umbral de FSH y ventana de reclutamiento folicular (adaptado
de Fauser y
van Exuden) (65)
Las investigaciones encaminadas a reconocer la participación
fisiológica de las
gonadotropinas en la función gonadal y en el proceso reproductivo,
así como el
desarrollo de preparaciones aplicables para el tratamiento de la
infertilidad humana, han
recorrido senderos largos, difíciles y llenos de desafíos
intelectuales y obstáculos
técnicos en un principio insalvables(20).
En 1926 Zondek(21) por un lado y Smith(22) por otro, descubrieron
que la función gonadal
era controlada por la hipófisis. Clásicos son los
trabajos de Zondek y Ascheim(23) que
demostraron el rápido desarrollo de los órganos sexuales
de animales inmaduros al
implantarles hipófisis, y los de Smith(24) que indujo un
fallo de la maduración sexual en
animales inmaduros, así como una rápida regresión
de los caracteres sexuales en
animales adultos al practicarles la hipofisectomía. En 1930,
Cole y Hart(25) reportaron
sus intentos de inducir ovulación en animales de laboratorio
utilizando extracto de suero
de yeguas embarazadas (PMS). Posteriormente se obtuvieron extractos
hipofisiarios
humanos para su aplicación en la especie humana y fueron
Gemzell y cols. en 1958(26)
los primeros en obtener una inducción de ovulación
satisfactoria y el primer embarazo
utilizando gonadotropina hipofisiaria humana (HPG) pero, desafortunadamente,
el
rápido desarrollo de anticuerpos que neutralizaban su efecto
terapéutico debido a una
rápida respuesta inmune hizo que su aplicación fuera
abandonada, inclusive debido al
fallecimiento de varias mujeres por enfermedad de Creutzfeldt – Jakob con el
consiguiente daño degenerativo neurológico severo.
La gonadotropina menopaúsica humana (HMG) fue introducida
por Lunenfeld y
cols.(27) al extraer gonadotropinas de la orina de mujeres menopaúsicas,
conteniendo
concentraciones similares de 75 UI de FSH y 75 UI de LH, con apenas
el 5% de pureza,
y publicaron los primeros casos exitosos de estimulación
folicular, ovulación y
embarazo. En los años subsiguientes se perfeccionaron las
técnicas de purificación de
los extractos urinarios, ya sea utilizando anticuerpos anti-HCG
que absorben a la LH o
técnicas de filtración en gel, obteniéndose
preparaciones de FSH con alto grado de
pureza (95%), con reducido o nulo contenido de LH que han sido introducidos
en el
7
armamentorium terapéutico. Se basan especialmente en la hipótesis
de que las
concentraciones plasmáticas tónicamente elevadas de
LH endógenas, encontradas
sobretodo en mujeres portadoras del síndrome de ovarios poliquísticos,
eran las
responsables de una adecuada inducción de la ovulación.
Se ha re-evaluado el papel de
la FSH y la LH en el proceso de esteroidogénesis folicular
que consideraba que la
presencia de las dos gonadotropinas era indispensable para que se
llevara a cabo la
biosíntesis de estrógeno folicular, según la
hipótesis de la denominada “teoría de las dos
células, dos gonadotropinas”. Si bien no cabe duda
de la importancia de la oleada en el
ciclo medio de LH para inducir la ovulación, su importancia
durante la fase de
crecimiento folicular dependiente de esta hormona ha sido cuestionada.
Probablemente
se requiere sólo de la administración exógena
de FSH, mientras que los niveles
endógenos de LH serían suficientes para completar
el desarrollo folicular. Jones y
cols.(28) fueron los primeros en emplear HMG como método
de estimulación ovárica en
sus programas de fertilización in vitro.
Resumiendo: en el pasado las hipófisis humanas y actualmente
la orina de mujeres
postmenopaúsicas han constituido la única fuente para
la producción de preparaciones
de gonadotropinas, pero debido al incremento en la demanda de estas
hormonas para ser
utilizadas en los centros especializados en TRA, ha hecho que en
los momentos actuales
se requieran de más de cuarenta millones de litros de orina
al año para abastecer estas
necesidades, situación cada día más insostenible.
Cabe señalar, por añadidura, que estas
preparaciones están contaminadas con cantidades variables
de proteínas urinarias y
otros componentes y existe una importante variabilidad de pureza
entre los diferentes
lotes, en relación al contenido y a la actividad biológica
de la gonadotropinas.
La FSH, secretada por las células gonadotropas de la pituitaria
es una hormona que no
parece ser sintetizada “por demanda”, sino almacenada
en gránulos intracelulares y
liberada en presencia de GnRH. De manera estructural es una glucoproteína
heterodinámica cuyo tamaño es de 35-45 kD y que está formada por dos subunidades
que no presentan una relación covalente, llamadas alfa y
beta. Contiene cuatro cadenas
de carbohidratos ligadas a las asparagina, de las cuales dos se
encuentran en la
subunidad alfa y dos en la subunidad beta. La presencia de estas
cadenas de
carbohidratos proporciona a la FSH su perfil característico
como iso-hormona, conocido
como microheterogenicidad. En otros términos, la FSH no existe
como estructura
molecular sola, sino como una familia de isómeros cargados.
Su papel biológico en los
hombres es esencial para el proceso de espermatogénesis,
mientras que en las mujeres
su función principal es la regulación del crecimiento
folicular.
Adelantos en la tecnología del ADN recombinante y mediante
la transferencia de
plásmidos que contienen las dos subunidades del gene que
codifica la FSH utilizando
cultivos en líneas celulares de ovarios de hembras de hámster
chino, han logrado la
disponibilidad de la FSH recombinante (r-hFSH)(29), molécula
sumamente pura (mayor
del 99%) similar a la FSH humana, virtualmente exenta de riesgos
de contaminación de
enfermedades a las pacientes, con total actividad específica
(10.000 UI FSH/mg
proteína) y con mayor seguridad y eficacia(31). Figura 6.
Desde los primeros reportes de
embarazos y nacidos vivos luego del uso de esta preparación
hechos por Devroey y
cols.(30) en 1992, se han publicados múltiples estadísticas
exitosas y actualmente la
tenemos disponible para su utilización clínica en
las TRA, pese a su elevado costo.
8
0%
10%
20%
30%
40%
50%
60%
70%
80%
90%
100%
HMG u-h FSH u-h FSH HP r-h FSH
Proteínas u
LH
FSH
FIGURA 6.- Diferentes preparaciones de hormona folículo estimulante
(FSH) con sus
respectivos grados de purificación.
3. HORMONA GONADOTROPINA CORIÓNICA (HCG)
Extraída de la orina de la mujer embarazada posee una estructura
y actividad biológica
similares a la natural del embarazo(32), es decir con propiedades
dominantemente
luteinizantes. Es administrada intramuscularmente en dosis de 5.000
a 10.000 UI
cuando el crecimiento folicular alcanza el diámetro requerido,
con objeto de inducir la
ruptura folicular aproximadamente 37 horas más tarde.
4. HORMONA LIBERADORA DE GONADOTROPINA (GnRH) Y SUS
ANÁLOGOS: AGONISTAS Y ANTAGONISTAS
La GnRH es la reguladora hipotalámica primaria de la función
reproductiva. En 1971 y
de manera independiente, Schally y Guillemin aislaron y determinaron
la característica
estructural de la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH)(33),
sinónimo de
GnRH: polipéptido de 10 aminoácidos de corta vida
media que es sintetizada en las
neuronas del hipotálamo a un ritmo de un pulso por hora(34)y
posteriormente secretada
de manera intermitente a la circulación portal, razón
por la que rara vez provoca un
crecimiento folicular múltiple y no es utilizada habitualmente
para estimulación ovárica.
En su forma natural actúa sobre los gonadotropos del lóbulo
anterior de la hipófisis
mediante sus receptores a nivel de la membrana celular, induciendo
la biosíntesis y
liberación de la FSH y LH acumuladas. Knobil y cols.(35)
demostraron que mientras la
administración de GnRH se hace de forma pulsátil e
intermitente se produce liberación
9
de FSH y LH mientras que, paradójicamente, la infusión
continua inhibe la secreción de
gonadotropinas.
Posteriormente, con objeto de incrementar la vida media de la droga,
fueron sintetizados
los análogos agonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas
(a-GnRH)
gracias a la sustitución de moléculas de aminoácidos
en el decapéptido original, por
otros aminoácidos o moléculas más complejas,
Tabla I, especialmente en los posiciones
6 y 10.
TABLA I.- GnRH natural y grupos sustituidos en los agonistas
Gn RH pGlu
1
His
2
Trp
3
Ser
4
Tyr
5
Gly
6
Leu
7
Arg
8
Pro
9
Gly
10
NH2
Buserelina
acetato
(Suprefact, S.C.)
D-Ser
(TBU)
Goserelina
(Zoladex, S.C.)
D-Ser
(TBU)
Aza-Gly
Leuprolide
acetato
(Lupron, S.C.)
D-Leu Etilamida
Nafarelina
(Synarel, Nasal)
D(2Na)
Triptolerina
(Decapeptyl,I.M.)
D-Trp
Las preparaciones de agonistas disponibles comercialmente poseen
una gran afinidad
por el receptor GnRH, son menos susceptibles a la degradación
enzimática, poseen una
larga vida media de aproximadamente 80 minutos y son de 50 a 100
veces más potentes
que la GnRH original. Al contrario de la administración pulsátil
de GnRH, cuando se
utilizan agonistas inicialmente ocurre una liberación de
FSH y LH acumuladas desde la
hipófisis en niveles similares a los que se encuentran durante
la fase media del ciclo y
que se conoce como “efecto flare-up”; a esta liberación
inicial le sigue una disminución
y finalmente la virtual abolición de la secreción
gonadotrópica o sea un bloqueo
reversible de la hipófisis, haciendo que esta se torne insensible
a una estimulación
adicional. Este fenómeno, que usualmente aparece a partir
del cuarto día de
administración del agonista(36), causado por la disminución
del número de
internalización de los receptores de GnRH ocupados a nivel
de la superficie de las
células gonadotrópicas hipofisiarias se denomina “down
regulation”, que se acompaña
de una falta de acoplamiento de los receptores para la señal
secretora conocido como
desensibilización y cuyo exacto mecanismo de acción
permanece poco claro hasta la
actualidad.
Usualmente se requiere de 7 a 14 días para alcanzar un estado
de supresión hipofisiaria
o hipogonadotropismo. La secreción de FSH y LH por parte
de la hipófisis no cesa
completamente sino que mantiene niveles basales, a diferencia de
la administración de
agonistas de depósito que ocasionan una profunda depresión
en la secreción de
gonadotropinas. Finalmente, y al suprimirse la administración
de a-GnRH, los patrones
endógenos de secreción gonadotrópica retornan
rápidamente a la normalidad.
10
El principal efecto farmacológico de los agonistas es el
de evitar o prevenir la aparición
del pico prematuro de la LH con la subsecuente luteinización
folicular que,
frecuentemente, ocurre en los ciclos de estimulación ovárica
con gonadotropinas, casos
de síndrome de ovarios poliquísticos o pacientes con
elevados niveles séricos de LH y/o
andrógenos que van a someterse a una TRA. La mayoría
de clínicas especializadas han
incorporado estas drogas en sus protocolos de HOC en todas sus pacientes(37),
mientras
que otras la utilizan en los grupos de pacientes ya señalados
e inclusive en aquellas
pacientes bajas respondedoras(38,39).
Posteriormente se han introducido los análogos antagonistas
de GnRH provistos de un
potente y directo efecto inhibitorio sobre la producción
de gonadotropinas. Sus
moléculas ocupan los receptores hipofisiarios de GnRH bloqueando
competitivamente
el acceso de la GnRH endógena, impidiendo una sustancial
ocupación del receptor y su
estimulación. La supresión hipofisiaria atribuida
al antagonista es inmediata, sin
aparición del “efecto flare-up” y al no ocurrir
la pérdida del receptor se requiere una
administración constante del antagonista al gonadotropo,
de tal manera que todos los
receptores de GnRH son continuamente ocupados. Consecuentemente,
comparados
con los análogos agonistas, un rango de dosis superior es
requerido para alcanzar una
efectiva supresión hipofisiaria: microgramos contra miligramos,
respectivamente(40).
Las dos primeras generaciones de antagonistas de GnRH sintéticas
tuvieron severos
efectos secundarios en la fase de ensayo clínico, debido
a una importante liberación de
histamina; sin embargo, los dos agentes de tercera generación
recientemente disponibles
en la farmacopea (cetrorelix y ganirelix) han conseguido resultados
satisfactorios con
mínimos efectos adversos.
Estas preparaciones de antagonistas de GnRH se han desarrollado
fundamentalmente
para lograr la prevención del pico prematuro de LH en mujeres
sometidas a HOC. En
comparación a la GnRH natural, tienen amino-ácidos
sustituidos en las posiciones 1, 2,
3, 6, 8 y 10 que los ha convertido en potentes antagonistas con
mínimas propiedades
liberadoras de histamina(41) y alta solubilidad acuosa.
En la práctica corriente los agonistas de la GnRH son utilizados
con el principal
objetivo de suprimir las gonadotropinas endógenas durante
la estimulación ovárica, sin
embargo, inicialmente estimulan su liberación y sólo
alcanzan el estado de
desensibilización hipofisiaria luego de 1 a 2 semanas de
tratamiento previo. La
introducción de los antagonistas de GnRH permiten acortar
y simplificar el régimen de
tratamiento en la HOC dado que inmediatamente suprimen las gonadotropinas
al
bloquear directamente al receptor GnRH y, por lo tanto, su administración
puede
restringirse a aquellos días en que el pico de LH puede ocurrir.
Se ha demostrado(42) en
mujeres voluntarias sanas y en pacientes sometidas a la FIV, que
el antagonista alcanza
concentraciones séricas estables luego de 2 a 3 días
de tratamiento y que la máxima
supresión de LH endógena ocurre alrededor de las 4
horas de cada inyección
subcutánea. Además, al discontinuar su administración
se observa una rápida
recuperación de la función hipofisiaria dada su también
corta vida media de eliminación
(aproximadamente 13 horas)(43)y, por último, otras ventajas
adicionales anticipadas del
uso de antagonistas en los programas de HOC es la reducción
de la dosis total de
gonadotropinas, el bajo riesgo de aparición del síndrome
de hiperestimulación ovárica y
11
la posibilidad de usar una inyección en bolo de agonista
de GnRH para desencadenar el
pico de LH en la mitad del ciclo y lograr la final maduración
folicular.
Estos antagonistas indudablemente serán de utilidad, por
lo menos en cierto grupo de
pacientes en las cuales el pico inicial de gonadotropinas endógenas
debe ser abolido. Su
introducción significa un cambio fundamental en el manejo
de los protocolos de HOC
actuales y, por tanto, requieren de la adquisición de la
experiencia necesaria.
ESQUEMAS DE HIPERESTIMULACIÓN OVÁRICA CONTROLADA
El uso de fármacos para estimular el crecimiento inicial
de múltiples folículos, su
posterior desarrollo y maduración adecuados y la inducción
de la ovulación, es
fundamental para alcanzar exitosas tasas de fertilización
y embarazo en las TRA. Cada
ovocito viable recuperado puede dar lugar a un embrión si
la FIV ocurre o la ICSI la
produce. La transferencia de más de un embrión aumenta
la tasa de embarazo por
paciente, tomando siempre en consideración la calidad embrionaria,
la etiología de la
infertilidad y la edad de la mujer. Los embriones supernumerarios
o excedentes son
criopreservados para ser transferidos en ciclos futuros.
El clínico experimentado deberá seleccionar el adecuado
esquema de HOC de acuerdo a
los siguientes parámetros: edad de la paciente, indicación
o factor de infertilidad
presente ya sea femenino, masculino o mixto, técnica de reproducción
asistida a
realizarse (IUI, GIFT, FIV convencional, ICSI), ciclos previos de
estimulación ovárica,
resultado de las pruebas de reserva ovárica y accesibilidad
económica a los fármacos.
Se han propuesto varios protocolos para lograr una HOC exitosa,
siendo los más
ampliamente utilizados los siguientes:
1. Combinación de citrato de clomifeno y gonadotropinas.
Esta combinación de drogas fue propuesta a inicios de la
década de los 80. Comprende
la administración de 100 mg de CC durante 5 días iniciando
los días 2, 3, 4 o 5 del
ciclo, dependiendo del patrón menstrual de la paciente y
de la experiencia del clínico.
La administración de HMG puede iniciarse ya sea simultáneamente,
en el intermedio
del CC o bien al finalizar la administración del mismo, a
dosis de150 a 225 UI
intramusculares diarias, hasta el primer control ecográfico
y hormonal que
habitualmente se realiza al noveno día de iniciado el estímulo.
A continuación la dosis
tiene que ser necesariamente individualizada, según la respuesta
de la paciente y con
objeto de evitar contratiempos como la aparición del pico
endógeno de LH con
luteinización prematura o la cancelación del ciclo
de estimulación, ya sea por una baja
respuesta ovárica o por un excesivo reclutamiento y crecimiento
foliculares que pueden
conducir al síndrome de hiperestimulación ovárica
(SHO).
La estimulación gonadotrópica continuará hasta
cuando al menos 2 folículos alcanzan
un diámetro de 18 mm y la inducción de la ovulación
se logrará mediante la
administración intramuscular de HCG luego de 36 a 48 horas
después de la última dosis
de HMG. La ovulación ocurre aproximadamente 36 a 38 horas
después y permite la
recuperación ovocitaria por aspiración folicular transvaginal,
bajo guía ecográfica, entre
12
las 33 a 35 horas de la administración de la HCG. Esta última
sirve en este caso,
además, de soporte para la fase lútea.
Con este esquema los niveles de estradiol se elevan inicialmente
por dos mecanismos: el
efecto del CC sobre la hipófisis y la administración
directa de FSH en forma de
HMG(44), proporcionándole la ventaja de contrarrestar el
efecto antiestrogénico del CC
sólo sobre la mucosa endometrial y la fase lútea.
Se asocia a un incremento de la tasa de
embarazo por transferencia del 38% comparada con el 15% cuando se
usa uno sólo de
estos fármacos(45). A pesar de que se obtiene un mayor número
de ovocitos recuperados
y, por ende, mayor número de embriones viables para la transferencia,
el método tiene
sus inconvenientes: tasa de cancelación por ciclos del 25%(46)
debida especialmente a
picos prematuros de LH, niveles bajos de estradiol, mala respuesta
ovárica e inadecuado
desarrollo folicular. Sin embargo, alcanza tasas de embarazo que
varían entre 18 a 20%
que resultaron favorables comparados con otros esquemas de estimulación
usadas en
Norteamérica en 1989-90(47).
Los protocolos que combinan CC con FSH no se han popularizado debido
a que
alcanzan similares tasas de cancelación, fertilización
y embarazo que las obtenidas con
CC/HMG(48), de ahí que estos esquemas han dado paso a los
que utilizan
gonadotropinas solas o con a-GnRH y sólo por su ventaja o
bajo costo aún es empleado
en aquellas clínicas con economía limitada. Se tomará
en consideración las
contraindicaciones y los efectos secundarios que presentan cada
fármaco de manera
individual. Varios estudios recientes señalan que, actualmente,
con el uso de
antagonistas de GnRH ha resurgido el interés por la utilización
del CC.
2. Uso de gonadotropinas solas
2.1 Gonadotropina Menopaúsica Humana (HMG)
Esta hormona ocasiona elevación de los niveles de FSH en
la fase folicular obteniendo
un mayor reclutamiento y posterior desarrollo de los folículos,
independientemente de
que exista integridad funcional del eje hipotálamo-hipofisiario(4).
Su utilización en las
TRA se inició en los primeros años de la década
de los ochenta(28) y su principal
indicación es la falla hipotálamo-hipofisiaria sobretodo
refractaria al uso de CC. Debido
al mayor riesgo de desarrollar un síndrome de hiperestimulación
ovárica (SHO) se
encuentra relativamente contraindicada en mujeres con síndrome
de ovarios
poliquísticos (SOP), cuadros de hiperandrogenismo o incremento
de los niveles séricos
de LH, o en estas situaciones se la debe utilizar con las debidas
precauciones.
La administración intramuscular diaria de 150 a 225 UI de
HMG se inicia
habitualmente el día 2 ó 3 de un ciclo menstrual espontáneo
o provocado con
progestágenos, ó sea previa a la selección
del folículo dominante, se la mantiene durante
5 días y, según la respuesta individual de la paciente
determinado por los controles
ecográficos y hormonales, la dosis podrá ser mantenida,
incrementada(49) (régimen
ascendente) o disminuida(58) (régimen descendente) durante
los restantes días de
estimulación ovárica.
La HCG para inducir la ovulación se administra intramuscularmente
a dosis de 10.000
UI cuando la mayoría de folículos han alcanzado ecográficamente
un diámetro mayor a
13
20-21 mm o el estradiol sérico sea por lo menos de 300 pg/ml
por cada folículo mayor
de 18mm. Jones y cols.(51) publicaron sus hallazgos entre la relación
de los niveles o
patrones de estradiol durante la estimulación folicular y
los ciclos exitosos de
tratamiento, reconociendo estos patrones como un valioso aporte
para individualizar los
protocolos para cada caso en particular. Este mismo grupo de investigadores(52)
descubrió los efectos beneficiosos de suplementar la HMG
con la administración de
FSH en los primeros 2 primeros días de la estimulación
ovárica en mujeres con una
pobre respuesta ovárica en ciclos previos.
2.2 Hormona Folículo-estimulante (FSH)
Los avances de la industria farmacéutica en los últimos
años se han orientado a la
obtención de una molécula de FSH cada vez menos contaminada
por proteínas urinarias
no específicas y han logrado la comercialización de
productos de FSH libre de LH (uhFSH)
primeramente en 1983, que aún presentaba una baja actividad
específica de 100-
150 UI FSH/mg de proteína y de FSH altamente purificada (u-hFSH
HP)
posteriormente en 1993, logrando un alto grado de pureza del fármaco
al conseguir la
remoción de la LH por métodos inmunocromatográficos
y con una actividad específica
de alrededor de 9000 UI FSH/mg de proteína.
El último avance, utilizando la tecnología de ADN
recombinante, ha sido la
introducción de la FSH recombinante (r-hFSH) con una molécula
sumamente específica
(10.000 UI FSH/mg proteína) y con mayor seguridad y eficiencia
en relación a las dos
preparaciones anteriores (31). Disponibles en el mercado en sus
dos variables: folitropina
alfa y folitropina beta; cuyas moléculas son estructural
y bioquímicamente casi
indistinguibles, excepto por pequeñas diferencias de sus
perfiles de isoformas; su
administración optimiza la esteroidogénesis folicular
obteniéndose una relación
andrógeno-estrógeno más adecuada a nivel del
líquido folicular. Con ellas es posible
lograr un crecimiento folicular múltiple y homogéneo
en aquellas pacientes en las que
no se ha conseguido una HOC adecuada con otros fármacos ya
señalados; evitan el
posible efecto de las dosis altas de LH sobre el desarrollo folicular
y, al eliminar las
proteínas urinarias contaminantes, no presentan efectos colaterales
como las reacciones
alérgicas locales a la HMG, haciendo posible la repetición
de ciclos de reproducción
asistida(4). Un primer reporte detallando el uso exitoso de la r-hFSH
al establecer un
embarazo clínico, sin efectos secundarios en una paciente
que anteriormente presentó
serias reacciones sistémicas a las gonadotropinas urinarias,
fue realizado en 1996(53).
Parte del ímpetu para su actual utilización masiva
en la mayoría de clínicas de
reproducción asistida, además de su alto índice
de pureza que permite la administración
subcutánea (s.c.) y su elevada actividad específica,
radica en la dificultad de disponer
de enormes cantidades de orina post-menopaúsica para satisfacer
la elevada demanda de
gonadotropinas. La principal desventaja es su mayor costo económico.
A partir de 1992(30) con las iniciales comunicaciones sobre su uso
exitoso, en
combinación con a-GnRH, para estimular el desarrollo folicular
múltiple y la secreción
de estradiol en pacientes sometidas a programas de FIV-TE, se han
efectuado
innumerables investigaciones clínicas para demostrar su eficacia
en las HOC asociadas
a un protocolo largo de a-GnRH(54,55), por un lado, y para comparar
sus resultados en
relación con los protocolos que utilizan la u-hFSH, por otro.
Los regímenes de
14
dosificación de la FSH pueden resumirse en dos protocolos
bien establecidos y puestos
en práctica:
a) Protocolo “Step-up” o Pauta Ascendente
En su forma convencional, comienza la administración i.m.
o s.c. de FSH a dosis
iniciales de 150-225 UI diarias desde el 2do o 3er día del
ciclo, que se mantiene durante
4 a 5 días y que podría ser incrementado en caso de
falta de respuesta ovárica o que ésta
fuese insuficiente. Este protocolo se puede asociar a una elevada
tasa de
complicaciones: embarazo múltiple en el 36% o más
de los casos y SHO superior al
14%(66), motivos por el que muchas clínicas han abandonado
este protocolo para optar
por una variante: “step-up” o pauta ascendente a dosis
bajas(67,68), diseñado para permitir
que el umbral de FSH se alcance paulatinamente minimizando la excesiva
estimulación
folicular y disminuyendo el riesgo de desarrollo de múltiples
folículos pre-ovulatorios,
Figura 7.
FIGURA 7.- Protocolo “step-up” o pauta ascendente a
dosis bajas
En este protocolo se inicia la dosis i.m. o s.c. de 75 UI de FSH
diarios que se mantiene
por 14 días y, si no se obtiene una respuesta adecuada documentada
ecográfica y
hormonalmente, la dosis se incrementa en 37.5 UI de FSH diarias
con intervalos
semanales hasta alcanzar una máxima de 225 UI al día.
La detección de una adecuada
respuesta ovárica es una indicación para continuar
la dosis corriente hasta que la HCG
pueda administrarse para inducir la ovulación. Usando este
régimen en pacientes con
síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) durante 10
años se han conseguido(67) tasas de
ovulación y embarazo del 72% y 45%, respectivamente. Cabe
mencionar que los
resultados de esta variante terapéutica son negativamente
influenciados por la edad,
obesidad y la persistente elevación de las concentraciones
séricas de LH.
b) Protocolo “Step-down” o Pauta Descendente
Este tipo de protocolo trata de mimetizar lo más cerca posible
la fisiología del ciclo
natural(65) y es conocido como el protocolo de Rotterdam. La administración
de FSH a
dosis de 150 UI/día I.M o S.C. se inicia inmediatamente (día
2 ó 3) de comenzado un
ciclo menstrual espontáneo ó inducido con progestágenos
y continúa hasta la aparición
ecográfica de un folículo dominante de ¡Ý
10 mm de diámetro; la dosis entonces es
disminuida a 112.5 UI/día durante 3 días y una segunda
disminución se logra
15
administrando 75 UI/día que se la mantiene hasta el uso de
la HCG para inducir la
ovulación, Figura 8.
Figura 8.- Protocolo “step-down” pauta descendente
Es de enorme utilidad en los casos que se requiera lograr un desarrollo
monofolicular,
ya que la teoría fundamentada en la ventana de FSH enfatiza
el significado de
decrecientes niveles séricos de FSH para lograr este objetivo.
La dosis apropiada de
inicio puede ser determinada utilizando el protocolo “step-up” a dosis bajas, en el
primer ciclo de tratamiento. Las experiencias iniciales(68) con
este esquema demostraron
que la duración del tratamiento y la dosis total de gonadotropinas
eran menores a los
otros esquemas y el desarrollo monofolicular se alcanza con mayor
frecuencia,
disminuyendo los riesgos de hiperestimulación y embarazos
múltiples. Su seguridad e
eficacia en la práctica clínica, sin embargo, aún
debe confirmarse a través de estudios
multicéntricos extensos.
Uno de los estudios clínicos realizados en 1995(56) con suficiente
validez estadística y de
carácter multicéntrico, prospectivo y randomizado
que compara los resultados obtenidos
con la administración intramuscular de r-hFSH y u-hFSH en
programas de FIV-TE con
la participación de 981 pacientes que utilizaron buserelina
intranasal como droga a-
GnRH para lograr la “down regulation”, reportó que aquellas mujeres que recibieron el
producto recombinante (n=585) tuvieron un significativo mayor número
de ovocitos
(10.8 vs 8.9, p=< 0.0001) que fueron recuperados con una menor
dosis total de FSH
(2138 vs. 2385 UI, p=< 0.0001) en un período de tratamiento
más corto (10.7 vs. 11.3
días, p=< 0.0001) en relación con el grupo que
recibió u-hFSH. El número de embriones
de mejor calidad fue también significativamente mayor (3.1
vs. 2.6, p=0.03), pero no se
demostraron diferencias entre los dos grupos en tasas de implantación
y de embarazo
clínico por ciclo y por transferencia. Sin embargo, un mayor
número de embriones
fueron criopreservados en el grupo que recibió la r-hFSH
(2.53 vs 1.18) reflejando el
elevado número de ovocitos maduros y embriones de alta calidad
obtenidos en estas
pacientes. Cuando se incluyeron en el análisis estadístico
los ciclos utilizando
embriones congelados, la tasa de embarazo fue significativamente
superior en el grupo
de r-hFSH (25.5% vs. 20.4%). La incidencia de SHO fue similar en
los dos grupos de
16
tratamiento y no se detectaron anticuerpos anti-FSH en aquellas
mujeres que recibieron
el producto recombinante.
Al respecto vale mencionar recientes datos(57) que han demostrado
una situación que se
sospechaba desde años atrás: el número de embriones
en cultivo es el mejor
determinante para predecir la presencia futura de embarazo. Una
base de datos del
Human Embryology and Fertilization Authority (HEFA) reveló que una mujer que tiene
más de cuatro embriones en cultivo tiene una oportunidad
significativamente mayor de
lograr embarazo que aquella con cuatro o menos embriones, siendo
válido para todos
los grupos de edades tratados. Más aún, reportaron
que en las pacientes del primer
grupo a las cuales se les transfiere 2 ó 3 embriones, la
incidencia de embarazo (24.4%
vs. 23.4%) es similar independientemente del número de embriones
transferidos; sin
embargo, la aparición de embarazo múltiple aumenta
desde 6.6% cuando se transfieren
2 embriones al 9.2% cuando son 3 los transferidos
Contrariamente, el grupo de investigadores del Guy’s and St
Thomas’ Hospitals de
Londres(58) estudiaron prospectivamente 352 ciclos consecutivos
de FIV-TE en
pacientes seleccionadas que fueron sometidas a un protocolo largo
de “down
regulation” con acetato de buserelina vía nasal a dosis
de 200 ug cuatro veces al día y la
HOC utilizó u-hFSH en 250 ciclos y r-FSH en 102, con dosis
iniciales de 2 a 4 ampollas
de FSH determinadas de acuerdo a la edad, niveles basales de FSH
y estradiol,
respuestas previas a la estimulación y morfología
ovárica, reportando el análisis de
varios parámetros que se señalan en la Tabla II.
TABLA II.- Perfil de estimulación ovárica y comparación
de resultados. Tomado
de Khalaf Y y cols.(58)
Parámetro u-HFSH r-hFSH Valor p
Resultados el día 9
Número de folículos
Estradiol pg/ml (+/-SD)
15.3 +/- 7.2
1119 +/- 63
18.2 +/- 7.1
1496 +/- 124
< 0.5
< 0.01
Ciclos Cancelados 34 (14) 11 (11)
Dosis de FSH (ciclos terminados)
Dosis total (ampollas)
Duración (días)
34.7 +/- 10.2
11.9 +/- 2.9
28.6 +/- 10.4
10.4 +/- 2.3
< 0.001
< 0.05
Número ovocitos aspirados 9.9 +/- 4.8
(0-28)
11.2 +/- 4.1
(1-23)
< 0.05
Fertilización
Total de embriones
Embriones transferidos
1152 (61)
205
547 (68)
82
Embriones Transferidos
Total
Por paciente
484
2.4 +/- 0.6
(1-3)
188
2.3 +/- 0.7
(1-3)
NS
Embarazo por ciclo iniciado 48 (22) 32 (31) < 0.05
Tasa de implantación
(saco) (%embriones)
65 (14) 38 (20) NS
Embarazo clínico /Transferencia (%) 50/205 (24) 29/82 (35)
< 0.05
17
Las mayores concentraciones de estradiol luego de 8 días
de estimulación con
gonadotropinas obtenidas en el grupo de r-hFSH (p=< 0.01) se
refleja en un mayor
número de folículos preovulatorios (p= < 0.5),
superior número de ovocitos recuperados
(p= < 0.05) al administrar una menor cantidad de ampollas de
FSH (p=< 0.001) durante
un menor número de días de estimulación (p=
< 0.001); el porciento de ciclos
cancelados en ambos grupos no fue significativo estadísticamente
al igual que la tasa de
fertilización, el promedio de embriones transferidos y la
tasa de implantación. Tanto la
tasa de embarazo por ciclo iniciado como la de embarazos clínicos
por transferencia
fueron superiores en el grupo de r-hFSH (p= < 0.05 en ambos parámetros).
Estos resultados controversiales y contradictorios, como los de
otros múltiples estudios
que han comparado las diferencias al aplicar en los protocolos de
HOC tanto r-hFSH
como u-hFSH HP, pueden atribuirse ya sea al distinto tamaño
de la muestra así como a
los criterios de inclusión y/o exclusión de las pacientes
participantes, especialmente en
relación a los grupos de edad y al número de embriones
transferidos. A pesar de lo
señalado y las diferencias encontradas en los diversos parámetros
investigados, muchos
estudios(59,60) concuerdan que el producto recombinante es más
efectivo para la
estimulación ovárica que la u-hFSH, dado que se obtiene
mayor número de embriones
viables para la transferencia y para la criopreservación
de los supernumerarios para
futuros ciclos sin HOC.
Varias hipótesis(56,61,62) tratan de explicar la mayor efectividad
de la r-hFSH en la
estimulación del desarrollo folicular: diferencias en la
formulación farmacéutica,
presencia de sustancias inhibidoras de FSH en los preparados urinarios,
influencias de
ciertas isoformas en la bioactividad in vivo de la preparación
FSH al analizar la afinidad
al receptor y la actividad intrínseca de las iso-hormonas
ácidas y básicas, al alto grado
de consistencia entre los lotes, al menor porciento de formas de
FSH
degradadas/oxidadas, etc. La supuesta mayor eficacia de la r-hFSH
sugiere que el uso
de preparaciones farmacológicamente impuras necesita ser
revisado a la luz de los
avances de la industria farmacéutica, y a la creciente experiencia
obtenida con las
nuevas preparaciones. Serios y extensos ensayos clínicos,
así como verificaciones
clínicas regulares se necesitarán para confirmar los
estudios disponibles y evaluar el uso
de fármacos recombinantes en la práctica clínica
rutinaria.
En definitiva, las indicaciones de la u-hFSH HP y la r-hFSH son:
estimulación ovárica
para TRA, pacientes portadoras de síndrome de ovarios poliquísticos,
mujeres con
niveles elevados de LH, y en aquellos casos en que los tratamientos
de estimulación con
CC solo o combinado con HMG no han sido exitosos.
2.3.- Análogos Agonistas de la Hormona Liberadora de Gonadotropina
(a-GnRH)
Las TRA, especialmente la FIV y la ICSI, son procedimientos exitosos
cuyos
resultados se comparan favorablemente con aquellas gestaciones espontáneas
obtenidas
en el ciclo menstrual natural en mujeres fértiles y han ayudado
a concebir a miles de
pacientes infértiles. La inclusión de los a-GnRH en
los protocolos de HOC que utilizan
gonadotropinas, fue descrita por primera vez en 1984(69) y, fundamentalmente,
está
indicada para prevenir la oleada hipofisiaria de gonadotropinas
en respuesta a niveles
séricos ascendentes de estradiol por parte de múltiples
folículos ováricos, por tanto,
reduciendo la posibilidad de ovulación espontánea
y de cancelación del ciclo al permitir
la continuidad de la estimulación, en casos de crecimiento
folicular asincrónico. La
18
supresión de la LH es responsable de la prevención
de su pico prematuro que, de
producirse, tiene efecto desfavorable sobre la calidad ovocitaria
y embrionaria así como
sobre las tasas de fertilización y embarazo. Desde el uso
de los a-GnRH en las TRA, el
porciento de luteinización prematura ha descendido de 18%
a 2% y en la actualidad los
ciclos que usan protocolos de estimulación combinando el
agonista con gonadotropinas
en la mayoría de clínicas alrededor del mundo es del
85% al 90%(70). Esto ha mejorado
la tasa de embarazo en comparación a los ciclos sin agonistas
y, además, tiene la ventaja
de mejorar la decisión del momento y conveniencia de programar
la recuperación
ovocitaria y la transferencia embrionaria, así como lograr
una mejor planificación a la
paciente, al clínico y al personal de laboratorio.(71)
La supresión hipofisiaria con agonistas se tiende a utilizarla
en los últimos años casi
sistemáticamente en los ciclos de HOC para las técnicas
de reproducción asistida, pero
algunas de las indicaciones precisas para su administración
serían:
- Picos prematuros de LH en ciclos previos de estimulación
ovárica.
- Pacientes con incrementados niveles basales de LH y/o concentraciones
de
andrógenos.
- Síndrome de ovarios poliquísticos.
- Pacientes con baja respuesta ovárica con otros protocolos.
Los casos de falla
ovárica incipiente no se benefician con esta estrategia terapéutica
y deben ser
identificados adecuadamente para ofrecerles opciones alternativas
de manejo(72).
- Endometriosis moderada o severa.
En relación al momento del ciclo en que comienza la administración
y a la duración de
la misma, se han descrito tres protocolos de utilización
de a-GnRH que son los
comúnmente difundidos:
a) Protocolo Largo.- Fue el primeramente descrito(69) y el más
utilizado en los
actuales momentos. La administración del agonista comienza
en la fase lútea
media del ciclo previo preferentemente o en la fase folicular temprana
(día 1 o 2)
del mismo ciclo de tratamiento, a una dosis habitual de 1mg/día
(0.2ml, s.c.) hasta
confirmar la supresión hipofisiaria y se continúa
a mitad de dosis (0.5mg/día o
0.1ml s.c.) durante todo el período de estimulación
ovárica hasta el día de la
administración de HCG. La supresión hipofisiaria se
logra al menos a los 10 a 14
días del uso del agonista y en ese momento se inicia la administración
de
gonadotropinas, según los esquemas señalados en este
capítulo. Se ha
demostrado(73) en un análisis de 2900 ciclos, que es mucho
más efectivo
comparando con la HOC sin el uso de agonistas y también superior
a los otros
protocolos (corto y ultracorto). Figura 9.
19
FIGURA 9- Meta-análisis de protocolos que usan a-GnRH para
la estimulación ovárica.
Modificado de Daya S.(74)
Sin embargo, el protocolo largo no está desprovisto de desventajas,
tales como un
incremento en los niveles de gonadotropinas necesarios para alcanzar
una maduración
folicular satisfactoria, prolongación del tiempo de tratamiento,
síntomas típicos de la
deprivación estrogénica y un riesgo mayor de síndrome
de hiperestimulación ovárica(70).
b) Protocolo corto.- Aprovecha el efecto inicial de estimulación
del agonista sobre la
hipófisis, que se mantiene por 48 horas, y puede ser beneficioso
para el reclutamiento
folicular. Inicia la administración del a-GnRH en los 3 primeros
días del ciclo en
tratamiento, se añaden gonadotropinas luego de 1 ó
2 días y ambos se continúan hasta el
día de la administración de la HCG para inducir la
ovulación.
c) Protocolo ultracorto.- Difiere del anterior básicamente
en que el agonista se
administra únicamente los 3 días primeros del ciclo
en tratamiento y las gonadotropinas
a partir del segundo o tercer día hasta la inducción
de la ovulación.
Una esquematización de estos protocolos pueden observarse
claramente en las Figuras
10 y 11.
FIGURA 10. Protocolo largo de administración de agonistas
20
FIGURA 11. Protocolo corto y ultracorto de administración
de agonistas
Los méritos relativos de estos esquemas terapéuticos
han constituido una fuente de
múltiples controversias(75). Mientras los protocolos largos
logran la supresión de la
actividad ovárica antes de comenzar la administración
de las gonadotropinas, la
descarga inicial de gonadotropinas endógenas por parte de
la hipófisis o efecto “flareup”,
es utilizado en los otros dos protocolos para facilitar el reclutamiento
folicular y
disminuir la cantidad total de gonadotropinas exógenas a
administrarse, con la
consiguiente disminución de costos.
Los protocolos cortos han sido criticados en varios campos. El efecto “flare-up” puede
permitir el rescate del cuerpo lúteo del ciclo previo con
una inconveniente secreción de
progesterona y producción tecal de andrógenos en la
fase folicular del ciclo en
tratamiento, además de que es posible la luteinización
de folículos antrales en
desarrollo, dado los niveles elevados de LH en el periodo de “flare-up”.
Estos
fenómenos pueden determinarse por la persistencia del cuerpo
lúteo ecográficamente o
con bioensayos de los niveles de progesterona. La administración
de a-GnRH, en estos
casos, deberá continuarse hasta lograr la quiescencia ovárica
antes de iniciar la
administración de gonadotropinas. Una alternativa para alcanzar
la quiescencia ovárica
es el uso de norestisterona oral desde el día 2 del ciclo
previo y continuar por 7-25 días
antes de iniciar el protocolo corto(76).
Otro inconveniente del uso de los protocolos cortos, es que los
niveles endógenos de
gonadotropinas pueden no disminuir a los niveles bajos esperados
durante el período de
estimulación folicular, especialmente en aquellas pacientes
con niveles tónicamente
elevados de LH y a quienes toma mayor tiempo alcanzar una adecuada
supresión
hipofisiaria. Esto podía obviarse, en buena medida, mediante
la administración de
anticonceptivos orales en el ciclo previo al tratamiento.
La mayor ventaja del protocolo largo radica en que no requiere necesariamente
de un
seguimiento folicular estricto, y en el hecho de que permite una
flexibilidad en el
momento de iniciar la administración de gonadotropinas y
en la programación de la
recuperación ovocitaria. Además, en aquellas situaciones
de crecimiento folicular
asincrónico durante la HOC, dado que el protocolo largo previene
el pico espontáneo de
LH, permite la prolongación del período de estimulación
hasta lograr que un mayor
número de folículos alcance el diámetro deseado,
antes de la administración HCG. Los
costos incrementados dados por una mayor cantidad de agonistas y,
posiblemente,
21
mayores requerimientos de gonadotropinas exógenas, aparecen
inicialmente como sus
principales desventajas. Sin embargo, si se toman en consideración
la menor tasa de
cancelación y las altas tasas de embarazos por ciclo iniciado
y por ciclo transferido
conseguidos(70), las desventajas señaladas se tornan poco
persuasivas.
Finalmente, no se han descrito efectos deletéreos de los
agonistas sobre la calidad
ovocitaria ni efectos teratógenos en la especie humana ni
en otros mamíferos(75). Los
embriones descongelados cuando han sido criopreservados en estadio
pronuclear
denotan similares patrones de desarrollo, en relación a los
obtenidos en ciclos de
estimulación gonadotrópica sin usar agonistas. La
tasa de abortos utilizando buserelina
es del 20.3%, en comparación con el 47.2% encontrada cuando
se utiliza CC en mujeres
con síndrome de ovarios poliquísticos(78).
2.4. Análogos Antagonistas de la Hormona Liberadora de Gonadotropinas
Mientras los a-GnRH actúan durante su administración
prolongada a través de la baja
regulación de receptores y desensibilización de las
células gonadotrópicas, las drogas
antagonistas compiten directamente a nivel de receptores, previniendo
que la GnRH
endógena ejerza sus efectos estimulatorios sobre las células
hipofisiarias, eliminando
cualquier fenómeno “flare-up” inicial de gonadotropinas
y esteroides sexuales. Luego
de escasas horas de su administración logran la reducción
de la secreción de
gonadotropinas. Dado su específico mecanismo de acción
farmacológico, es posible la
administración de antagonistas de GnRH en la HOC únicamente
el momento en que el
pico prematuro de LH y la luteinización son inminentes.
Los dos protocolos terapéuticos de antagonistas utilizados
en los esquemas de HOC en
la actualidad son:
a) Protocolo de Dosis Múltiples.- Llamado protocolo Lübeck,
consiste en la
administración del antagonista de GnRH (ganirelix), a dosis
de 0,25 mg s.c. diarios a
partir del sexto día de la estimulación con gonadotropina
hasta la inducción de la
ovulación, Figura 12.
FIGURA 12. Régimen de estimulación con dosis múltiples
de antagonista de GnRH.
Modificado de Felberbaum RE y cols.(70)
22
b) Protocolo de Dosis Única.- Desarrollado por el grupo francés
de Olivennes F. y
cols(79), inyecta (> 90%) el antagonista de GnRH (cetrorelix)
a dosis única de 3 mg s.c.
cuando los niveles de estradiol alcanzan 150-200 pg/ml y el tamaño
folicular es >14mm,
que usualmente se observan en los días 8 ó 9 del ciclo
estimulado con gonadotropinas.
Figura 13.
FIGURA 13. Régimen de estimulación con dosis única
de antagonista de GnRH.
Modificado de Felberbaum RE y cols.(70)
En algunos casos pocos frecuentes de respuesta ovárica lenta
al protocolo de
estimulación, puede requerirse la administración adicional
de 0.25 mg de cetrorelix si
los criterios para el uso de la HCG no se han alcanzado luego de
4 días de la primera
inyección.
Dado que con ninguno de los mencionados protocolos se alcanza una
completa
supresión hipofisiaria antes de iniciar la estimulación
con gonadotropinas, están
abolidos los típicos síntomas de la disminución
del estradiol como los bochornos, lo
mismo que la formación de quistes ováricos. Existe
consenso en que la calidad
ovocitaria, tasa de fertilización y calidad embrionaria luego
del uso de las drogas
antagonistas, no difieren de los resultados obtenidos con agonistas
en protocolo largo.
Se ha mencionado que las discretamente disminuidas tasas de embarazo
obtenidas con
los antagonistas, estadísticamente no significativas, podrían
deberse a posibles efectos
negativos directos de los antagonistas a nivel extrapituitario(80),
especialmente en las
células de la granulosa, ovocitos, embriones e incluso endometrio.
Hasta el momento no
existe evidencia cierta de un efecto directo de los antagonistas
sobre la actividad de las
células ováricas, secreción de esteroides sexuales
ni desarrollo folicular.
Se ha reportado que su aplicación en las TRA permite una
reducción en el tiempo de
tratamiento, una significativa menor incidencia del síndrome
de hiperestimulación
ovárica(81) y una nula cancelación del ciclo debido
a reacciones alérgicas. Este mismo
estudio, prospectivo y randomizado, utilizando estimulación
con HMG y protocolo con
dosis múltiple de cetrorelix en 188 pacientes y 85 pacientes
con protocolo largo de
buserelina, demostró similares resultados en los dos grupos
en relación a tasas de
fertilización, clivaje y embarazo, como se señala
en la Tabla III. Sin embargo, el
porcentaje de excelentes embriones de todos los clivados, de acuerdo
a un criterio
23
morfológico-microscópico, fue claramente superior
en el grupo con antagonistas: 35%
vs. 27.2 %.
TABLA III.- Comparación de la estimulación ovárica
con gonadotropina
menopáusica humana usando cetrorelix o buserelina.
Resumida de Albano C. y cols.(81)
Grupo de Cetrorelix Grupode Buserelina p
Número de ciclos iniciados 188 85
Número de pacientes
con aspiración
178 77
Embriones Excelente (%) 35 27.2
Embriones Buenos (%) 47.8 44.6
Embriones Regulares (%) 17.1 28.1
Número de transferencias
(% ciclos iniciados)
83.5 78.8 NS
Promedio de embriones
transferidos por pacientes
2.2 2.2
Embarazo clínico por ciclo
Iniciado
22.3 25.9 NS
Nacimientos por ciclos
Iniciados
18.1 22.4 NS
Niños nacidos por
embrión transferido
12.2 14.3
En pacientes malas respondedoras, la desensibilización hipofisiaria
alcanzada por los a-
GnRH antes del inicio de la estimulación con gonadotropinas
puede provocar una
hipersupresión, conduciendo a una prolongación del
ciclo de tratamiento y a un
incremento de costos, sin lograr resultados beneficiosos. Debido
a esto, existe una
tendencia actual a eliminar al a-GnRH mientras se aumenta la dosis
de gonadotropinas
en la estimulación ovárica de pacientes malas respondedoras.
Los antagonistas pueden
ser de utilidad en estas mujeres, dado que evitan cualquier hipersecreción
y previenen
eficazmente la posibilidad de un pico prematuro de LH. Akman MA
y cols.(82) han
logrado tasas de embarazo en el grupo con antagonistas francamente
superior que en el
grupo tratado sin ningún análogo (20% vs. 13.3%) en
pacientes malas respondedoras, al
igual que Dor y Shulman(83) que, luego de 37 ciclos de tratamiento
en este mismo tipo
de pacientes, reportaron una tasa de embarazo clínico del
29.4% luego de la HOC con
gonadotropinas y la administración a medio ciclo de cetrorelix
a múltiples dosis, en
comparación a una tasa histórica en un grupo control
en esa misma clínica del 3.2%.
Finalmente, se han mencionado nuevas perspectivas para el protocolo
Lübeck. Por un
lado, ya se mencionó el resurgimiento de la estimulación
ovárica con CC solo o
combinado con HMG, esquema simple y ampliamente aplicado como procedimiento
estándar para la FIV pero que hace poco había sido
abandonado por su baja eficiencia;
por otro lado, la FIV aparece en la actualidad más fácil
de lograr desde el advenimiento
de la ICSI inclusive cuando sólo uno o dos ovocitos son recuperados.
Se ha reportado(89)
embarazos con la ICSI de un solo ovocito durante ciclos sin estimulación
ovárica. Por el
contrario, el uso rutinario de HOC con los denominados protocolos
largos parece estar
24
asociado con elevados costos y riesgos para la paciente, tal como
el SHO que inclusive
puede poner en peligro su vida.
Se ha sugerido que más modestas y baratas formas de estimulación
ovárica pueden estar
garantizadas últimamente ya que un limitado número
de folículos maduros puede ser
suficiente. La factibilidad de estimulación ovárica
con CC para la ICSI ha sido
demostrada recientemente(85). Felberbaum y Diedrich(86) han realizado
el primer estudio
de factibilidad combinando la administración en medio ciclo
de antagonistas de GnRH
según el protocolo de Lübeck con CC y HMG o r-hFSH;
este último, llamado
protocolo “suave” de estimulación ovárica,
Figura 14, emplea 100mg diarios de CC del
2 al 8 del ciclo, tres ampollas de HMG ó 225 UI de r-hFSH
se aplican a partir del día 6
en adelante, la mínima dosis efectiva de 0,25mg diarios de
cetrorelix es administrada
también a partir del día 6 en adelante, simultáneamente
con las gonadotropinas, hasta la
inducción de la ovulación con 10.000 UI de HCG. Hasta
su publicación en 1998, doce
pacientes se han sometido a este protocolo “suave” logrando
una tasa de embarazo del
25% por ciclo de tratamiento.
FIGURA 14.- Estimulación ovárica “suave”
de acuerdo al protocolo Lübeck(86)
Será necesario esperar los resultados completos de otros
estudios similares que
determinen si este tipo de protocolo puede resultar en un método
de estimulación
ovárica barato, seguro y eficiente, disminuyendo los riesgos
para nuestras pacientes.
En nuestra región geográfica disponemos desde 1990
del Registro Latinoamericano de
Reproducción Asistida (RLA), como portavoz de la Red Latinoamericana
de
Reproducción Asistida, en lo relacionado a datos estadísticos
sobre procedimientos de
TRA y sus resultados. Su último reporte fue presentado en
la X Reunión Anual de la
Red efectuada en Huatulco, México, en septiembre del 2001
y consta de la información
obtenida durante 1999(87) de 93 centros especializados en 11 países
de Norte, Centro y
Sudamérica. Nuestra clínica (Centro Médico
de Fertilidad y Esterilidad, CEMEFES)
forma parte de la Red desde su constitución en 1990 y actualmente,
es la única en el
país acreditada por la misma. Creemos conveniente en este
capítulo difundir lo que
sucede en Latinoamérica en relación a los 14,872 ciclos
realizados en cuanto a tasas de
embarazo por procedimiento (Tabla IV) excluyendo los casos de criopreservación
y
25
ovodonación, así como de procedimientos de variables
de la micromanipulación como
la transferencia a la trompa de ovocitos microinyectados y “hatching
asistido”
TABLA IV.- Ciclos de Tratamiento y Embarazo Clínico según
Tipo de
Procedimiento. (1999). Resumido de referencia(87)
Procedimientos
FIV GIFT OTROS ICSI ICSI+FIV
Ciclos iniciados 4212 84 52 6623 351
Ciclos discontinuados 526 12 1 524 18
Aspiraciones 3686 72 51 6099 336
Transferencias 3166 71 42 5568 319
Embarazos clínicos 996 26 14 1615 96
Partos con ¡Ý 1 RN 754 20 13 1211 71
% Ciclos Discontinuados 12.5 14.3 1.9 7.9 5.0
% De transferencia por:
Aspiración
85.9
98.6
82.4
91.3
95.1
% De embarazo clínico por:
Aspiración
Transferencia
27
31.5
36.1
36.6
27.5
33.3
26.5
29
28.8
30.3
% De parto con ¡Ý 1 RN por :
Aspiración
Transferencia
Embarazo clínico
20.5
23.8
75.7
27.8
28.2
76.9
25.5
31.0
92.9
19.9
21.7
75.0
20.3
21.4
70.7
Asimismo, el análisis de los protocolos de estimulación
ovárica empleados se observa
en la Tabla V.
26
TABLA V. Distribución de las aspiraciones de acuerdo al esquema
terapéutico
(1999)(87)
Número de Aspiraciones Porcentaje del Total
GnRH (AG) + rFSH 5127 44.5%
GnRH (AG) + HMG + rFSH 2382 20.7%
GnRH (AG) + HMG + uFSH 1497 13.0%
GnRH (AG) + HMG 950 8.2%
Clomifeno + HMG 418 3.6%
GnRH (AG) + uFSH 401 3.5%
GnRH (ANTAG) + rFSH 240 2.1%
CICLOS NATURALES 139 1.2%
GnRH (ANTAG) + HMG + rFSH 124 1.1%
rFSH + HMG 107 0.9%
GnRH (ANTAG) +HMG 48 0.4%
rFSH 30 0.3%
uFSH + HMG 25 0.2%
RLH + rFSH 8 0.1%
Clomifeno + uFSH 6 0.1%
HMG 7 0.1%
GnRH (AG) +u FSH + rFSH 2 0.0%
Clomifeno 1 0.0%
Clomifeno + rFSH 4 0.0 %
UFSH 4 0.0 %
Total 11520 100.0%
3. Drogas Coadyuvantes en el Tratamiento de la HOC
Algunas pacientes infértiles que van a ser sometidas a una
HOC, pueden presentar
patología subyacente que requerirá una evaluación
clínica y endocrina exhaustiva y la
administración de ciertos medicamentos, con objeto de corregir
cualquier alteración
metabólica y/o endocrina presentes. Los fármacos más
frecuentemente utilizados son:
- Dexametasona. En aquellos casos que una supresión androgénica
adrenal sea necesaria
para controlar los niveles endógenos de andrógenos.
- Agonistas Dopaminérgicos. Tipo bromocriptina y cabergolina,
en mujeres que
presentan niveles elevados de prolactina.
- Metformina. El manejo de la infertilidad anovulatoria en mujeres
con síndrome de
ovarios poliquísticos (SOP) requiere, en primer lugar, optimizar
el estado general de
salud antes de iniciar la terapia de estimulación ovárica,
para lograr en lo posible una
ovulación oligo o monofolicular y disminuir el riesgo del
SHO y embarazo múltiple. A
pesar de ser uno de los más comunes trastornos endocrinos,
su verdadera etiología aún
permanece desconocida. Se trata de un desorden heterogéneo
de amplio espectro que, en
ciertos casos, puede presentarse como un simple hallazgo morfológico
de poliquistosis
ovárica detectado por ultrasonido pélvico transvaginal
y, en otros, con múltiple signosintomatología
como obesidad, hiperandrogenismo, trastornos del ciclo menstrual
e
27
infertilidad, ya sea solos o combinados. Se lo define, habitualmente,
como la detección
ecográfica de más de 10 quistes de 2 a 8 mm de diámetro
ubicados en la periferia del
tejido ovárico que se encuentra aumentado de volumen o con
un estroma central ecodenso
y (88), asociado a oligo-amenorrea, obesidad e hiperandrogenismo
(acné,
hirsutismo)(89). Las pacientes portadoras de SOP obesas (Índice
de Masa Corporal BMI
> 30 kg/m2) o incluso moderadamente obesas (BMI > 27 kg/m2),
deben necesariamente
tratar de perder peso a base de dieta y ejercicio, para mejorar
sus perfiles endocrinos,
responder adecuadamente a la estimulación ovárica
indicada en estos casos y
sobrellevar un embarazo saludable. Sin embargo, en estas pacientes,
su particular estado
metabólico hace que sea extremadamente difícil la
pérdida de peso. Consideraciones
más detalladas del SOP se analizan en el capítulo
correspondiente.
En las últimas dos décadas, múltiples investigadores
han reconocido que el SOP e
hiperinsulinemia se encuentran íntimamente relacionados(90,91)
con respecto a su
patogénesis, trastornos endocrinos y genética molecular.
La metformina inhibe la producción de glucosa hepática
e incrementa la sensibilidad de
los tejidos periféricos hacia la insulina, consiguiendo consecuentemente
disminuir la
secreción insulínica. Se ha demostrado que este fármaco
desciende los niveles de
hiperandrogenismo y corrige las anormalidades en la secreción
de gonadotropinas en
mujeres con SOP, logrando restaurar el ciclo menstrual y la fertilidad(92).
Por supuesto
que mejores logros se obtienen si, además, se consigue una
pérdida de peso. La
troglotazona, agente sensibilizador de insulina, también
parece ocasionar una
significativa mejoría en las anomalías metabólicas
y reproductivas en mujeres con
SOP(93), pero su utilización se ha restringido casi en su
totalidad dada su
hepatotoxicidad, aunque ninguno de estos agentes ha sido evaluado
en estudios de fase
III.
- Hormona del Crecimiento (GH). En los últimos años
se ha evidenciado que la
administración de GH, en ciertos grupos de pacientes sometidas
a HOC, optimiza la
respuesta ovárica. Se ha hipotetizado que su efecto beneficioso
sería a través de una
interacción de la GH con los receptores ováricos de
GH y/o por estimulación del gene
que expresa el factor de crecimiento insulínico en el ovario.
De ser así, la GH ampliaría
la actividad gonadotrópica endógena y exógena
a nivel del ovario. Los resultados
obtenidos en cuanto a una reducción significativa en la duración
del tratamiento, mayor
número de ovocitos recuperados y mejoría en las tasas
de fertilización por varios
autores, desgraciadamente no ha sido posible reproducirlos en otras
investigaciones, y el
reto en el futuro será determinar su preciso mecanismo de
acción a nivel ovárico así
como su dosificación ideal, con la esperanza de lograr beneficios
en seleccionados
grupos de pacientes.
SOPORTE O SUPLEMENTACIÓN DE LA FASE LÚTEA EN LAS TRA
Posterior a la ovulación, la fase lútea en un ciclo
natural se caracteriza por la formación
del cuerpo lúteo que secreta hormonas esteroides, incluyendo
la progesterona. A medida
de que son luteinizadas por el pico de LH, las células de
la granulosa y de la teca
modifican su función y es cuando el cuerpo lúteo comienza
a funcionar. Al terminar su
actividad mitótica, las células de la granulosa luteinizadas
inician la producción de
progesterona que es secretada por aproximadamente 10 días;
estas células no responden
28
posteriormente al estímulo de la HCG del embarazo. Por su
parte, las células
luteinizadas de la teca continúan respondiendo a los pulsos
de LH, secretando estradiol
y progesterona(94). Luego de la fertilización e implantación,
el blastocisto en desarrollo
secreta HCG cuya función es mantener la actividad del cuerpo
lúteo y sus secreciones.
Serán las células luteinizadas de la teca las que
respondan a la estimulación de la HCG y
las que fundamentalmente constituyen el cuerpo lúteo del
embarazo y aseguran una
secreción adecuada de progesterona para permitir la implantación
embrionaria y su
mantenimiento, hasta que se instaure completamente el proceso de
esteroidogénesis
placentaria, hecho que se estima ocurre tempranamente entre la 8ª
y 10ª semanas de
gestación.
Una normal función del cuerpo lúteo es esencial para
el mantenimiento del embarazo
temprano, tal como ha sido demostrado en varios estudios(95) al
remover el cuerpo lúteo
en embarazos tempranos ocasionando su completo aborto.
Es conocido que la disminución en la cantidad y duración
de la secreción de
progesterona por el cuerpo lúteo o la falta de una respuesta
adecuada del endometrio,
resultan por una fase lútea deficiente. Después de
la introducción del uso de los
agonistas de GnRH se ha demostrado claramente que la fase lútea
es defectuosa cuando
se utiliza este fármaco en los protocolos de HOC y que ésta
debe ser suplementada.(96)
Hay dos formas de realizar la suplementación lútea:
a) terapia de reemplazo con
progesterona exógena y, b) administración de HCG.
La mayor utilidad o superioridad
de cada una de estas drogas ha sido objeto de múltiples análisis
desde el inicio de las
TRA. Hay en la literatura varios estudios que comparan la HCG con
la progesterona, y
así como hay estudios que prefieren la HCG sobre la progesterona,
otros demuestran lo
contrario. En lo que si hay consenso, es que la utilización
de la HCG está asociado con
un incrementado riesgo de desarrollar el síndrome de hiperestimulación
ovárica, por lo
que la tendencia actual es abandonar este tipo de suplementación.
Por otro lado, aparte
de las vías típicas de administración de progesterona
(i.m. que ocasiona intenso dolor
local a nivel del sitio de la inyección por su carácter
de solución oleosa, además de
reacciones alérgicas, y la oral), se han investigado otras
formas de administración como:
nasal, subdérmica, sublingual, rectal y vaginal. Otro gran
adelanto es la formulación
micronizada de la progesterona que ha mejorado mucho su farmacodinámica
y
farmacocinética. Es así como en la actualidad, la
administración vía vaginal de
progesterona micronizada se ha convertido en la vía preferida
por la mayoría de
clínicas especializadas en TRA, ya que tiene la ventaja de
evitar el primer mecanismo
metabólico de paso hepático que ocasiona la degradación
de la progesterona en sus
metabolitos reducios 5 alfa y 5 beta y por ejercer una acción
más directa a nivel
endometrial, en comparación con las vías intramuscular
y oral, a pesar de alcanzar
menores concentraciones séricas.(97) Existe consenso en que
la administración oral de
progesterona es menos efectiva que las vías i.m. o vaginal.
Aunque existe cierta controversia sobre el uso de la suplementación
lútea en pacientes
que se someten a TRA sin el uso de agonistas de la GnRH, su utilización
está
demostrada que es de gran utilidad cuando se utilizan protocolos
de estimulación
ovárica con agonistas de GnRH. Con el uso de antagonistas
también hay ciertas dudas,
pero los estudios clínicos hasta la fecha recomiendan la
suplementación con
progesterona al utilizar estos protocolos.(98)
29
La administración de la progesterona para la suplementación
lútea en pacientes
sometidas a la FIV o a la ICSI, puede comenzar el día de
la aspiración de los óvulos, el
día posterior a la misma o el día de la transferencia
embrionaria. Sin embargo, varios
estudios recomiendas comenzar la suplementación el día
de la aspiración o el día
siguiente, ya que esto disminuye de forma importante la contractibilidad
uterina el
momento de la transferencia embrionaria.
COMPLICACIONES DE LA HIPERESTIMULACIÓN OVÁRICA
Existe una gran cantidad de datos relativos a diferentes aspectos
de las TRA, pero pocos
informan sobre las situaciones negativas así como de las
complicaciones de la
reproducción médicamente asistida. Los riesgos de
la HOC incluyen los riesgos
generales descritos para la FIV. Se trata de un tratamiento clínico
intenso que expone a
la paciente a un sustancial estrés emocional, ya que deben
someterse a múltiples
inyecciones tanto para la administración de las drogas estimuladoras
de la ovulación,
como para obtener muestras de sangre para repetidas determinaciones
hormonales;
además deben realizarse frecuentes ultrasonidos transvaginales
para el control de la
respuesta ovárica. Esto conlleva cierto grado de alteración
en sus hábitos normales a
nivel social, familiar y laboral, al tener que asistir varias veces
a la clínica durante el
período de tratamiento. A pesar de todo el sacrificio personal
y económico que
soportan, la gran mayoría de parejas ven sus expectativas
frustradas en cada ciclo de
tratamiento, dado que actualmente el éxito no supera el 30%
de embarazo por ciclo, en
promedio.
Las principales complicaciones médicas se refieren a:
1. Formación de quistes ováricos. Usualmente aparecen
en la fase inicial del
tratamiento con a-GnRH (99-100) y cuya incidencia oscila entre 14%
y 29%, siendo más
frecuentes con los protocolos cortos que con el largo. Esto es sugestivo
de que estos
quistes se forman a consecuencia del fenómeno “flare-up”,
pero no aumentan de tamaño
durante el resto del tratamiento, ni al parecer influyen en los
resultados de la FIV.
2. Síndrome de Hiperestimulación Ovárica (SHO).
En vista de su importancia y en
ocasiones graves implicaciones, es considerado en un capítulo
aparte.
3.- Embarazos Múltiples.- Se ha confirmado un creciente riesgo
de complicaciones
obstétricas y neonatales en los embarazos resultantes de
las TRA, no sólo en los
embarazos múltiples sino también en los únicos(101).
Estos estudios han demostrado
altas tasas de prematuridad (13% en comparación con el 6%
de la población general),
bajo peso al nacer (15% versus 10%) y mortalidad en estos bebés.
Ciertas características
de las pacientes infértiles pueden influir en el resultado
obstétrico; normalmente se trata
de mujeres con una edad media superior a la de aquellas con embarazos
espontáneos y,
además, elevada incidencia de primiparidad.
Los embarazos triples o de mayor orden gestacional son raros que
se produzcan de
manera espontánea. Las estimaciones tradicionales de la incidencia
natural de
embarazos triples y cuádruples son 1:7.925 y 1:600.000 partos
respectivamente(102), sin
embargo, el efecto de los esquemas de la HOC y los avances en las
TRA han producido
un marcado incremento de embarazos multifetales. Los riesgos y complicaciones
30
maternas están bien documentados e incluyen: anemia, hiperemesis
gravídica, preeclampsia,
diabetes gestacional, venas varicosas, edema de miembros inferiores,
tromboflebitis, aborto, polihidramnios, hemorragia anteparto, dolor
y parto pretérmino,
retardo en crecimiento intrauterino, ruptura prematura de membranas,
accidentes del
cordón, presentaciones y posiciones fetales anómalas,
hemorragia post-parto, operación
cesárea, anormalidades fetales, óbitos fetales, etc,
que incrementan la mortalidad fetal,
morbilidad materna, morbilidad y mortalidad perinatales, en comparación
con los
embarazos únicos(103).
Los bebés de bajo peso al nacer (BPN< 2500g) tienen casi
40 veces más probabilidades
de morir en el período neonatal, en comparación con
los bebés de peso normal(107).
Debido a esta situación y a las complicaciones descritas,
algunas clínicas y sociedades
consideran la opción de la reducción fetal intrauterina,
con todas las implicaciones de
orden moral, ético, religioso, legal y psicológico
que ella implica. La prematuridad es
particularmente importante en embarazos con 3 o más fetos,
y su manejo incluye
prolongado estadía en unidades de terapia intensiva neonatal
que ocasiona elevadísimos
costos al estado, aseguradoras o a la propia pareja. Los niños
sobrevivientes, además,
habitualmente requieren cuidados posteriores y de rehabilitación
en la sociedad y
muchas familias padecen de alteraciones de tipo emocional, social,
económico y de
estrés físico que esta situación les impone.
La prevención del embarazo múltiple se constituye,
entonces, en un objetivo
fundamental en la práctica de la HOC y las TRA y se basan
sobremanera en: aplicación
de protocolos de estimulación poco agresivos que conduzcan
a ovulaciones oligo o
monofoliculares; cancelaciones de ciclos con riesgo de SHO; suspender
la embriotransferencia
múltiple y criopreservar los embriones para futuras transferencias,
etc.
4.- Embarazo Ectópico.- La utilización de fármacos
estimulantes de la ovulación al
igual que la microcirugía tubárica reconstructiva
han resultado, de modo independiente,
estar asociados a una incidencia mayor de embarazos ectópicos
en las pacientes
infértiles, en comparación a la población general.
Su incidencia con las TRA varía entre
4% a 11% siendo significativamente mayor que el 0.8% de la concepción
natural(104).
Por supuesto que la presencia de patología tubárica
no detectada en la aplicación de
ciertas TRA como la GIFT (Transferencia intratubárica de
gametos) o la ZIFT
(Transferencia intratubárica de zigotos), constituye el factor
de mayor riesgo para su
aparición.
La visualización ecográfica de un saco gestacional
intrauterino, usualmente es
considerada como importante evidencia para sostener la exclusión
de embarazo
ectópico en una gestación espontánea. Esto
es debido a que el riesgo de coexistencia
con un embarazo ectópico es rara: entre 1:5.000 a 1:15.000
de embarazos naturales,
mientras que esta coexistencia es significativamente superior en
las TRA, con tasas que
varían entre 1:83 a 1:200(105).
5.- Pérdida Gestacional.- Cifras de aborto entre el 20% a
30% se manejan en la
literatura(106) como resultantes de los tratamientos con TRA. Su
verdadera etiología
permanece poco clara, pero se la ha relacionado con la relativa
mayor edad de las
mujeres sometidas a estos tipos de tratamientos para lograr un embarazo.
La edad
avanzada se asocia con una incidencia mayor de anomalías
cromosómicas en el ovocito
y por ende, del embrión resultante. La existencia de una
significativa pérdida
31
gestacional temprana, común ordinariamente en los embarazos
múltiples, se refleja en
las tasas de aborto luego de las TRA. Por otro lado, mientras la
exacta tasa de aborto en
la población general permanece desconocida, las altas tasas
encontradas en las
concepciones médicamente asistidas se explican, en buena
medida, por el minucioso
seguimiento a que son sometidas estas pacientes.
6.- Posible Asociación con Cáncer.- Varias publicaciones
en la última década,
relacionadas a que ciertas drogas utilizadas en los tratamientos
de infertilidad y en la
HOC serían capaces de causar cáncer en las mujeres
que las han recibido(5,6,7,8,9), han
conducido a los investigadores a discutir tres hipótesis
relacionadas a la etiología del
cáncer de ovario en dichas circunstancias: a) el efecto de
la ovulación múltiple provoca
alteraciones en el epitelio ovárico que, en última
instancia, conduce a una
transformación maligna; b) la estimulación ovárica
persistente con gonadotropinas,
puede actuar por sí sola ó en combinación con
los estrógenos y, c) las gonadotropinas y
esteroides sexuales inducen el metabolismo de carcinógenos
químicos o xenobióticos en
el ovario; reacciones intermedias de estos componentes pueden causar
destrucción de
las células foliculares e inducir su transformación
maligna.
Desde su publicación en 1989 por parte de Fishel y Jackson,
han aparecido varios
reportes adicionales, incluyendo el de 12 casos por parte de Willemsen
y cols.(107) en
1993, que discuten a su vez tres posibilidades: a) presencia en
el ovario de un tumor de
células de la granulosa, cuyas manifestaciones clínicas
son aceleradas por la
estimulación hormonal; b) incrementada concentración
de FSH que puede ser
oncogénica a nivel de células de la granulosa y, c)
aparición coincidencial de un tumor
de células de la granulosa durante la estimulación
ovárica.
Muchos estudios se han llevado a cabo hasta la fecha sin que puedan
establecer una
relación causal entre cáncer de ovario y una superovulación,
lo cual no ha disipado el
temor de esta probable asociación. Wittemore y cols.(108)
puntualizaron en un estudio
colaborativo, que la actitud correcta que debe asumir el médico
y la comunidad
científica, en los actuales momentos, es perseverar en las
investigaciones para conocer
más acerca de esta dudosa asociación, antes que desacreditar
la presente evidencia en
los campos de una fallida metodología investigativa. Por
lo tanto, la idea que la
estimulación ovárica puede ocasionar cáncer
está lejos de desilusionarnos y no debemos
concebirla como tal.
El cáncer es una enfermedad multifactorial compleja y sería
ingenuo de nuestra parte
creer o ver una simple relación entre la infertilidad y su
tratamiento, por un lado, y la
génesis de la malignidad, por el otro. Si en el futuro se
prueba que los fármacos
estimuladores de la ovulación juegan un papel en el desarrollo
de malignidad en la
mujer, seguramente será a través de un mecanismo de
acción muy complejo, que
involucre varias vías intermedias así como moduladores,
incluyendo factores genéticos
y ambientales.
7.- Riesgo de Menopausia Prematura.- Tal como se anota en el capítulo
de Fisiología
de la Reproducción Humana, la mujer posee una reserva ovárica
folicular no renovable,
que declina aceleradamente desde el nacimiento (1 a 2 millones de
folículos
primordiales) hasta la pubertad (< 250.000), a la edad de 35
años (< 25.000) y al llegar a
la menopausia (< 1.000)(109). El ovario humano tiene la capacidad
de mantener un
número y frecuencia constantes de ovulación, a pesar
de la reducción continua de su
32
reserva folicular debido a la atresia, fenómeno que afecta
tanto a los folículos que
crecen como a las que no lo hacen. La FSH puede jugar un papel importante
en el
proceso de rescate a los ovocitos de la muerte. No obstante, más
del 99.9% de ellos
degenerarán y morirán antes de finalizar su división
mitótica.
Rotszjen y Asch(110), en su trabajo sobre los efectos del envejecimiento
en las TRA,
reportaron una reducción estadísticamente significativa
en el número y calidad de los
ovocitos recuperados en pacientes mayores de 36 años. Este
y otros estudios más,
permiten suponer que si se considera que el número folículos
ovulatorios que se
reclutan en un solo ciclo de HOC puede equivaler al producto de
dos años de ciclos
ovulatorios espontáneos; es obvio, entonces, que estas tecnologías
pueden tener un
impacto importante sobre la reserva ovárica. Podría
ocurrir, por tanto, un efecto
potencialmente nocivo sobre la reserva folicular con la utilización
repetitiva de
esquemas de estimulación ovárica y su consiguiente
recuperación folicular múltiple.
CONCLUSIONES
Considerando la definición de SALUD emitida por la Organización
Mundial de la Salud
(OMS), como un “estado de completo bienestar físico,
mental y social”, podríamos
afirmar que la infertilidad no es una enfermedad, en oposición
a criterios contrarios. De
hecho, en muchos casos de infertilidad no es posible evidenciar
ningún tipo de
enfermedad o patología, pero la angustia y desesperación
que aquejan a las parejas
imposibilitadas para concebir es una situación real, a tal
punto que se le ha llegado a
considerar como un problema de salud pública.
En nuestra sociedad, las parejas infértiles se enfrentan
no sólo a situaciones de tensión
emocional sino también, debido a la presión a que
están sometidas, se traduce en un
estado de sufrimiento personal y alteración de su entorno
familiar. El hecho que su
problema sea en muchas ocasiones socialmente inaceptable es un continuo
recordatorio
de su situación, que conduce a la aparición de sentimientos
de culpa, celos y frustración.
La falta de descendencia se asocia a problemas maritales, sexuales
e, inclusive,
mentales en estas parejas. Tales manifestaciones deben ser consideradas
muy en serio
en el manejo integral de la pareja infértil, tanto en su
etapa inicial de estudio
diagnóstico, cuánto en la aplicación de las
diversas alternativas terapéuticas capaces de
solucionar su incapacidad para lograr un embarazo.
Desde el nacimiento de Louise Brown en 1978 en Inglaterra, consecuencia
de la fusión
extracorpórea de gametos, se ha conseguido un mayor entendimiento
de la biología de
la reproducción humana y los tratamientos han alcanzado éxitos
importantes, basados en
hechos científicos comprobados, y dejando a un lado cierto
grado de empirismo e
inclusive supercherías. El advenimiento de la FIV ha dado
lugar a un vertiginoso
desarrollo de tecnologías de reproducción médicamente
asistida, permitiendo a las
parejas y a los médicos especialistas decidir entre una amplia
gama de opciones
terapéuticas. De este modo, es importante establecer el procedimiento
más adecuado,
inocuo y de mejor pronóstico, para aconsejar a las parejas
infértiles a que se integren en
los programas diseñados por las clínicas, haciendo
más fácil para ellas entender su
problemática, controlar sus emociones y sentirse satisfechas
con sus decisiones.
33
Está bien establecido que, en la actualidad, el potencial
de la concepción a través de las
TRA ha mejorado considerablemente; sin embargo, la amplia variedad
de complejos
procedimientos y técnicas traen consigo la aparición
de una creciente proporción de
problemas, complicaciones y/o riesgos para la paciente y el producto
de la concepción.
Los adelantos científicos se han dado en todas las fases
ó aspectos de la TRA:
estimulación ovárica con su riguroso seguimiento hormonal
y ecográfico, recuperación
ovocitaria, medios de cultivo y condiciones ambientales de laboratorio,
técnicas de
transferencias embrionaria bajo guía del ultrasonido, suplementación
de la fase lútea,
criopreservación de gametos y embriones, programas de ovodonación,
técnicas de
microinyección del espermatozoide, diagnóstico genético
pre-implantacional, etc,
haciendo posible poner a disposición de las parejas infértiles
estos avances
espectaculares que ha logrado la medicina reproductiva.
Una de estas fases de las TRA es la HOC, que permite obtener el
desarrollo de un
mayor número de folículos aptos para la aspiración,
una cantidad superior de ovocitos
maduros y, por ende, más embriones viables para la transferencia.
Muchas drogas o
fármacos se han experimentado y posteriormente utilizado
para conseguir este objetivo,
empezando por el ampliamente difundido uso del citrato de clomifeno,
hasta las
modernas presentaciones de la FSH y la LH recombinantes, pasando
por la
administración de las gonadotropinas urinarias obtenidas
de la mujer menopaúsica en
sus diversas modalidades farmacológicas que han tratado,
cada día, de lograr productos
con un mayor grado de pureza. Todas ellas poseen ciertas ventajas
y desventajas
comparándolas entre sí, no están exentas de
efectos adversos o reacciones de tipo
alérgico o doloroso en el sitio de la inyección y,
en mayor o menor proporción, también
son responsables de la presencia de riesgos y complicaciones.
Las gonadotropinas humanas se han convertido en las últimas
dos décadas en parte
integral del tratamiento de la infertilidad de tipo funcional y
sus indicaciones han ido
gradualmente ampliándose a otros tipos de alteraciones de
la fertilidad, para finalmente
utilizarlas para producir superovulación mediante la HOC
en mujeres con ovulación
espontánea, en combinación con las técnicas
de reproducción médicamente asistida. La
demanda ha sido de tal cuantía que ha comenzado a escasear
su disponibilidad, y ha
obligado a la industria farmacéutica a intensificar las investigaciones
tendientes a
conseguir nuevos productos o formulaciones, por técnicas
de ingeniería genética,
similares a la FSH y LH naturales y que tratan de cubrir las necesidades
de la creciente
demanda mundial.
El advenimiento de estos potentes y eficaces agentes para la superovulación
y su
capacidad para prevenir el pico prematuro de LH, ha constituido
una de las principales
razones para los actuales incrementos de las tasas de éxito
en los tratamientos de
reproducción asistida. Se requiere disponer de más
agentes y métodos sutiles para un
control más afinado de la estimulación ovárica,
con objeto de disminuir la incidencia de
complicaciones, tales como el SHO y los posibles efectos deletéreos
de los
medicamentos sobre la calidad ovocitaria y el subsecuente bienestar
de estas pacientes.
La disponibilidad de productos recombinantes tanto de FSH como LH,
permite una
mayor precisión en el control de los requerimientos de la
dosis adecuada, así como vías
e intervalos de administración que reduzcan la tensión
emocional y, probablemente, los
costos de estos procedimientos.
34
El desarrollo de potentes agonistas y antagonistas de GnRH ha sido
lento y
problemático, hoy en día estos análogos forman
parte integral de la HOC en las TRA,
ya que su principal beneficio es la supresión del pico prematuro
de LH, disminuyendo la
tasa de cancelaciones de ciclos y la prevención del SHO,
especialmente en ciertos
grupos seleccionados de pacientes infértiles. Su introducción
ha supuesto cambios
fundamentales en los anteriores protocolos de estimulación
ovárica y, por tanto, es
indispensable la adquisición de la necesaria experiencia
para su manejo.
La obtención de un mayor número de embriones con los
actuales regímenes de HOC
debe, necesariamente, asociarse al desarrollo y avances científicos
en otras áreas de la
reproducción humana asistida, tales como los sistemas de
criopreservación de
embriones y óvulos excedentes, la posibilidad de cultivo
exitoso in vitro de ovocitos
inmaduros e incluso su criopreservación, el optimizar las
condiciones ideales para la
implantación embrionaria y su sobrevida, así como
maximizar los resultados de la
infertilidad masculina, entre otros.
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