| 1
MANEJO ACTUAL DE LA INFERTILIDAD RELACIONADA CON
EL SÍNDROME DE OVARIO POLIQUÍSTICO
Iván Valencia Llerena e Iván Valencia Madera
INTRODUCCIÓN
El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es el trastorno
endocrino más frecuente en la
mujer de edad reproductiva(1). El impacto que tiene este trastorno
sobre la eficiencia
reproductiva hace que se presente con mucha frecuencia en la práctica
clínica, por lo
que es indispensable un abordaje moderno y efectivo para corregir
la infertilidad que
generalmente conlleva.
DEFINICIÓN
El Síndrome de Ovario Poliquístico es un trastorno
heterogéneo en su presentación
clínica por lo que la incidencia y prevalencia de complicaciones
reproductivas,
metabólicas y estéticas varían de un estudio
a otro, de acuerdo a la definición que se
utilice para caracterizar el trastorno. En Europa, especialmente
en el Reino Unido, la
definición de Síndrome de Ovario Poliquístico
implica la presencia de la imagen de
ovario poliquístico en la ecografía pélvica
como signo esencial para el diagnóstico, sin
tomar en cuenta el estado menstrual de la paciente(2-4).
En América la definición del Síndrome de Ovario
Poliquístico se basa tanto en criterios
clínicos como de laboratorio originados de la conferencia
de 1990 organizada por la
National Institute of Health/National Institute of Child Health
and Human Development
(NIH/NICHHD) para la estandarización del diagnóstico
del síndrome. Esta definición
requiere la presencia de disfunción menstrual como manifestación
de anovulación
crónica, caracterizada por la presencia de 6 o menos ciclos
menstruales al año, presencia
de manifestaciones clínicas (hirsutismo, acné o alopecia
androgénica) y/o bioquímicas
de exceso de andrógenos (testosterona total y libre elevadas,
androstenediona elevada,
proteína fijadora de esteroides sexuales disminuida), junto
con la exclusión de otros
trastornos endocrinos productores de fenotipos similares (Tabla
I).
TABLA I. Definición de Síndrome de Ovario Poliquístico
1990 NIH/NICHHD ( 5)
Disfunción menstrual (Anovulación)
Hiperandrogenismo
Hiperandrogenismo clínico (hirsutismo, acné, alopecia
androgénica) y/o
Hiperandrogenemia
Exclusión de otros trastornos
Hiperprolactinemia
Problemas suprarrenales
Tiroideopatías
Esta definición no requiere la medición de FSH ni
LH séricas ni determinar la relación
FSH:LH para el diagnóstico ya que se ha demostrado su poca
sensibilidad y
2
especificidad. Aproximadamente el 35% de las pacientes con SOP tienen
elevación de
LH por lo que no es un hallazgo universal. Así mismo, no
requiere la presencia de la
imagen de ovarios poliquísticos en la ecografía pélvica
ya que este signo está presente
en el 8% a 25% de mujeres normales, 14% de mujeres que usan anticonceptivos
orales y
en otras patologías, por lo que no tiene valor discriminatorio
suficiente. La imagen
ecográfica es un signo, no una enfermedad.
Es importante destacar que esta definición tiene como ventaja
la detección de aquellas
pacientes con mayor prevalencia de resistencia a la insulina ya
que, según se verá más
adelante, sólo las pacientes anovulatorias crónicas
tienen una mayor incidencia de
resistencia a la insulina y, por lo tanto, mayor riesgo de complicaciones
metabólicas y
serán las que se beneficien de la terapia con medicamentos
sensibilizadores a la acción
de la insulina.
PREVALENCIA
La prevalencia del Síndrome de Ovario Poliquístico
en la población general varía
dependiendo de la definición que se use. En este capítulo
se empleará la definición de la
Conferencia de 1990 de la NIH/NICHHD que es la de mayor difusión
en la literatura.
Las manifestaciones clínicas del SOP varían así
mismo dependiendo de la población de
que se trate, ya que es sabido que las manifestaciones clínicas
del hiperandrogenismo
varían según la composición genética,
racial y social de la población.
En 1998 Knochenhauer(6) determinó la prevalencia del Síndrome
de Ovario Poliquístico
en la población general del sur de Alabama. Estos autores
determinaron una prevalencia
de SOP en el 6.2% en las mujeres blancas y de 3.4% en las pacientes
de raza negra.
En 1999 Diamanti(7) determinó una prevalencia del Síndrome
de Ovario Poliquístico del
6.8% en la población de la isla griega de Lebos. Asunción(8)
estudió la prevalencia del
Síndrome de Ovario Poliquísticos en la población
de mujeres donadoras anónimas de
sangre en Madrid, España, según datos clínicos
y séricos y determinó una frecuencia de
6.5%. Como se puede observar, el Síndrome de Ovario Poliquístico
es un trastorno
frecuente con profundas implicaciones en la vida de la mujer.
ETIOPATOGENIA
La etiología del Síndrome de Ovario Poliquístico,
una vez excluidas aquellas patologías
que simulan el cuadro clínico, es motivo de intensa investigación.
Se han reportado
alteraciones en la secreción pulsátil de las gonadotropinas
hipofisiarias como defecto
primario, así como alteración en la síntesis
suprarrenal y ovárica de andrógenos. En la
última década el papel de la resistencia a la insulina
en la génesis de este trastorno ha
abierto nuevas alternativas terapéuticas y ha modificado
la forma en que los médicos
abordan el problema.
3
Secreción de gonadotropinas
En el SOP se presenta una secreción de gonadotropinas caracterizada
por un aumento de
la frecuencia y amplitud de los pulsos de LH. Esto hace que los
niveles séricos de FSH
estén dentro de niveles de fase folicular temprana mientras
que los niveles de LH están
elevados. Este aumento en la pulsatilidad de LH se debe a un aumento
en la secreción
de GnRH; se cree que es una respuesta adaptativa a la retroalimentación
hormonal,
aunque también hay evidencia de ser un defecto primario del
generador de pulsos de
GnRH(9). El hiperandrogenismo producido por tumores o por defectos
enzimáticos
adrenales es capaz de reproducir el patrón secretorio de
gonadotropinas típico del SOP.
Así mismo, estas pacientes presentan una disminución
de la sensibilidad a la
retroalimentación por progesterona para disminuir la secreción
de GnRH.
Hiperinsulinemia
Burghen en 1980(10) fue el primero en describir la relación
entre la resistencia a la
insulina y el Síndrome de Ovario Poliquístico. Dunaif
(11) fue la primera en reportar que
en las pacientes con SOP tanto los niveles de insulina basal como
los niveles poscarga
eran más altos que en el grupo control y demostró
esta asociación tanto en mujeres
delgadas como en obesas. En las pacientes con SOP los niveles séricos
de insulina son
variables y reflejan la sensibilidad periférica a la acción
de la insulina. La pinzas
hiperinsulinémicas euglicémicas han demostrado un
35 a 40% menor captación de
glucosa mediada por insulina en pacientes con el síndrome,
la cual es similar en
magnitud a la que presentan los pacientes con diabetes mellitus
tipo 2. Así mismo se ha
podido demostrar que la resistencia a la insulina es independiente
de su obesidad,
intolerancia a la glucosa, incremento del índice cintura-cadera
o de la masa muscular.
Resistencia periférica a la insulina en el Síndrome
de Ovario Poliquístico
Se debe principalmente a un defecto posterior a la unión
de la insulina con su receptor
(12,13). Esta alteración se caracteriza por la activación
de la quinasa del receptor de
insulina con disminución de la autofosforilación de
treonina del receptor producido por
el aumento de la autofosforilación de serina en la cadena
B del receptor de insulina,
defecto exclusivo del Síndrome de Ovario Poliquístico,
que cambia la transducción de
la señal disminuyendo el transporte de glucosa. Este defecto
es limitado al transporte de
glucosa sobretodo en tejidos altamente sensibles como son el tejido
muscular, graso y
hepático. Las demás acciones de la insulina en otros
tejidos están intactas y se han
relacionado con las manifestaciones tanto clínicas como de
laboratorio del síndrome.
Hiperinsulinemia productora de hiperandrogenismo
La relación entre hiperandrogenismo y la diabetes mellitus
no es nueva. En 1921
Achard y Thiers describieron la “diabetes femmes a barbe” o diabetes de la mujer
barbada. Sin embargo, la administración de insulina a pacientes
con Síndrome de
Ovario Poliquístico aumenta la producción de andrógenos,
mientras que la
administración de glucosa a mujeres hiperandrogenémicas
aumenta tanto los niveles de
insulina como de andrógenos. Así mismo, la aplicación
de análogos de la GnRH a
4
pacientes con SOP disminuye notoriamente los niveles de andrógenos,
pero no tiene
influencia sobre los niveles de insulina y la sensibilidad periférica
a la acción de la
insulina. Por lo tanto, se puede concluir que actualmente se ha
descartado el papel del
hiperandrogenismo como causa de la resistencia a la insulina en
estas pacientes.
Síndrome de Ovario Poliquístico e hiperinsulinemia
Dunaif(14) demostró que se produce una aumento significativo
tanto de los niveles de
insulina y de glucosa en las pacientes obesas y no obesas con Síndrome
de Ovario
Poliquístico en comparación con pacientes controles
hiperandrogenémicas normoovulatorias
y normales. Esto demuestra que la alteración de la sensibilidad
periférica a
la insulina es una característica propia de las mujeres con
el síndrome y que no está en
relación con el peso corporal ni con los niveles circulantes
de andrógenos. Así mismo,
se pudo demostrar que la resistencia a la insulina es casi exclusiva
de las pacientes
anovulatorias, lo cual tiene trascendencia clínica para su
manejo terapéutico.
Se puede concluir que la relación entre hiperinsulinemia
y resistencia a la insulina con
el síndrome de ovarios poliquístico se encuentra presente
en el 70% de las pacientes y
que no es exclusiva de las mujeres obesas. Las pacientes obesas
con SOP presentan
generalmente niveles de insulina más altos así como
mayor grado de
hiperandrogenismo.
Síndrome de Ovario Poliquístico y tolerancia a los
carbohidratos
A pesar de que la relación entre la resistencia a la insulina
y el SOP se conoce desde los
años 80, la prevalencia de la intolerancia a los carbohidratos
y su progresión, en
comparación con grupos controles, se ha hecho evidente recientemente.
Legro en 1999(15) publicó sus resultados sobre la prevalencia
de la intolerancia a los
carbohidratos en pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico.
En este estudio se
siguieron tanto los criterios de la Organización Mundial
de la Salud (OMS 1985) como
de la Asociación Americana de Diabetes (ADA 1997) y se realizó una curva de
tolerancia oral a la glucosa. Se analizaron prospectivamente 254
pacientes con SOP y
80 mujeres como grupo control y representaban un grupo étnico
mixto. El 77% de las
pacientes con SOP tenían sobrepeso y el 73% eran obesas.
Se demostró que el 38.6% de
las pacientes afectadas tenían intolerancia a los carbohidratos,
ya sea en forma de
tolerancia alterada a la glucosa, 31.1% y diabetes mellitus tipo
2, el 7.5%. La
prevalencia de estas alteraciones en el grupo control fue de 14%
y 0%. La prevalencia
de la tolerancia alterada a la glucosa y de diabetes mellitus tipo
2 en las pacientes con
SOP no obesas (IMC < 27) fue de 10.3 y 1.3% respectivamente.
Al comparar los dos sistemas diagnósticos (OMS y ADA) se
observó que la mayoría de
las pacientes con tolerancia alterada a la glucosa tenían
valores de glicemia en ayuno
normales mediante los criterios de la ADA. Usando estos criterios
el 3.2% de las
pacientes con SOP se hubieran clasificado como diabéticas,
en comparación con el
7.5% cuando se usaron los criterios de la OMS. Esto significó una diferencia de 4.3%
por lo que 11 de 19 pacientes (58%) de las pacientes con diabetes
mellitus tipo 2 por
criterio de la OMS se hubieran mal diagnosticado con los criterios
de la ADA. De
5
acuerdo a los criterios de la ADA el 4.7% de las pacientes con SOP
tenían glicemia en
ayuno alterada, en comparación con el 31.1% de intolerancia
a los carbohidratos con los
criterios de la OMS.
La prevalencia de alteraciones de la tolerancia a los carbohidratos
en la población
general en los Estados Unidos (Second National Health and Nutrition
Survey) de edad
similar es 7.8% de intolerancia a los carbohidratos y 1.0% de diabetes
no diagnosticada.
Se concluyó en el estudio que las pacientes con SOP tienen
una prevalencia
significativamente elevada de intolerancia a los carbohidratos y
de diabetes mellitus tipo
2 no diagnosticada en comparación con la población
en general. A pesar de que la
obesidad y la edad aumentan significativamente el riesgo estas complicaciones,
se
observaron en pacientes jóvenes y no obesas con SOP. Finalmente
se concluyó que los
niveles de glicemia en ayuno no son buenos predictores de diabetes
mellitus tipo 2 en
mujeres con SOP.
Ehrmann en 1999(16) presentó la experiencia en la Universidad
de Chicago con 122
pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico a partir
de 1990. Estas pacientes
cumplían los criterios completamente y además fueron
sometidas a pruebas funcionales
para demostrar que la hiperandrogenemia era de origen ovárico.
Los factores de riesgo
para desarrollar diabetes mellitus tipo 2 fueron la edad, la historia
familiar de diabetes
mellitus tipo 2 en familiares de primer grado y el índice
de masa corporal. Otra vez la
glicemia en ayuno no fue predictiva de los valores a las 2 horas.
En este estudio se concluyó igualmente que las pacientes
obesas con SOP tienen un
riesgo significativamente mayor que la población control
a desarrollar intolerancia a los
carbohidratos y que la prevalencia encontrada de 35% de intolerancia
a los
carbohidratos y de 10% de diabetes mellitus tipo 2 es sustancialmente
mayor que la
observada en la población general de misma edad y peso. Cuando
se aplicaron sólo los
criterios de la ADA de glicemia en ayuno sólo el 6% y el
9% tuvieron glicemia en
ayuno alterada y diabetes mellitus tipo 2 respectivamente.
Norman(17) reportó en el año 2001 la progresión
de la tolerancia a los carbohidratos en
un grupo de pacientes previamente estudiadas en 1991 en Australia.
Estas pacientes
tenían evidencia ultrasonográfica de ovario poliquístico,
hiperandrogenemia y la
mayoría tenían trastornos menstruales. En 1997 se
contactó con 67 pacientes que
tuvieron tolerancia normal (54 pacientes) o anormal (13 pacientes)
a los carbohidratos
en el estudio original según los criterios de la OMS.
De las 54 pacientes con tolerancia normal inicialmente, 45 (83%)
permanecieron
normoglicémicas, 5 (9%) desarrollaron intolerancia a los
carbohidratos y 4 (8%)
presentaron diabetes mellitus tipo 2. De las 13 pacientes con tolerancia
anormal
inicialmente, 2 (15%) permanecieron normoglicémicas, 4 (31%)
desarrollaron
intolerancia a los carbohidratos y 7 (54%) presentaron diabetes
tipo 2.
Este estudio reportó una alta frecuencia de intolerancia
a los carbohidratos y de diabetes
mellitus tipo 2 entre las pacientes con SOP y una alta tasa de progresión
sobre un
período de 6 años con una tasa global de conversión
a diabetes mellitus tipo de 2 de
2.6% anual. La tasa de progresión fue particularmente alta
en las mujeres con
intolerancia a los carbohidratos, inicialmente con una tasa de 8.7%
por año. Como
consecuencia un total de 54% de las mujeres con intolerancia a los
carbohidratos
6
desarrollaron diabetes mellitus tipo 2 durante el periodo de seguimiento.
En la Tabla II
se presentan los factores de riesgo de progresión de la intolerancia
a los carbohidratos
en pacientes con SOP.
TABLA II. Síndrome de Ovario Poliquístico y Factores
de Riesgo para Progresión
de la Tolerancia Anormal a los Carbohidratos
Edad
Índice de masa corporal
Relación cintura cadera
Circunferencia abdominal
Historia familiar de diabetes mellitus
En la Tabla III se presentan los factores de riesgo para desarrollar
diabetes mellitus tipo
2 que son propios del Síndrome de Ovario Poliquístico(15,18,21).
TABLA III. Síndrome de Ovario Poliquísticos y Riesgo
de Diabetes Mellitus tipo 2
•Obesidad
–Distribución centrípeta
•Resistencia a la insulina
–Hiperinsulinemia (basal o estimulada)
–Disminución de la sensibilidad periférica a
la insulina
•Disfunción de célula- Beta
•Anovulación crónica
•Historia familiar de Diabetes Mellitus tipo 2
•Dislipidemia
CUADRO CLÍNICO
El cuadro clínico es heterogéneo. En un extremo del
espectro se encuentran aquellas
pacientes anovulatorias crónicas con períodos de amenorrea,
obesidad, hirsutismo,
calvicie androgénica e infértiles. En el otro extremo
tenemos mujeres fenotípicamente
normales y fértiles, sólo con evidencia ecográfica
de ovario poliquístico. En el 30% de
estas mujeres se puede documentar una disminución de la proteína
fijadora de esteroides
sexuales y niveles elevados de insulina como única manifestación
del síndrome.
La infertilidad afecta a cerca del 60% de las mujeres con Síndrome
de Ovario
Poliquístico. Podemos encontrar mujeres con infertilidad
primaria y secundaria. Se le ha
asociado con una prevalencia de 30% a 40% de aborto espontáneo
y algunos autores
han relacionado este fenómeno con niveles elevados de LH
sérica(20-25). Sin embargo, la
mayoría de estos estudios no tomaron en cuenta la participación
de la resistencia a la
insulina por lo que estudios más actuales ponen mayor énfasis
en el papel de la
resistencia a la insulina y obesidad en la génesis del aborto(26)
.
Se ha relacionado a la hiperinsulinemia como causa de la pérdida
gestacional temprana
en el SOP ya que puede alterar el ambiente endometrial y afectar
adversamente la
7
implantación alterando los niveles de proteína fijadora
de factor de crecimiento similar a
la insulina –1 (IGFBP-1) y de glicodelina, dos productos secretorios
del endometrio que
participan en la implantación y mantenimiento del embarazo.
La reducción de la
hiperinsulinemia con el uso de metformina se asocia con un aumento
de los niveles de
glicodelina en la fase lútea y de IFGBP-1, además
de que aumenta la vascularidad
uterina y el flujo sanguíneo como factores que pueden favorecer
el mantenimiento de un
futuro embarazo(27-29).
Manejo terapéutico
El estudio clínico tiene como primer objetivo descartar las
patologías que simulan el
Síndrome de Ovario Poliquístico. Toda patología
endocrina o tumoral capaz de producir
un estado de anovulación crónica persistente es capaz
de producir un cuadro similar al
Síndrome de Ovario Poliquístico. Esto es especialmente
importante porque el
tratamiento de estas patologías es completamente diferente
al tratamiento del SOP. Por
ejemplo, el uso de medicamentos encaminados a disminuir la resistencia
periférica a la
insulina poco efecto tendrá en casos de hiperplasia suprarrenal
congénita, para la cual el
tratamiento de elección es la administración de glucocorticoides
y no la estimulación
ovárica.
Así mismo, el estudio de la anovulación en pacientes
con SOP debe excluir patologías
que complican la evolución de la futura gestación,
como por ejemplo descartar la
presencia de hipotiroidismo que se relaciona con resultados perinatales
adversos, como
aumento de las malformaciones congénitas, retraso del crecimiento
y, sobretodo, de
alteraciones neurológicas del recién nacido. Así mismo debe descartarse la presencia de
diabetes mellitus tipo 2 en las pacientes obesas. En la Tabla IV
se presentan los
estudios necesarios para la valoración integral de las pacientes
con anovulación crónica.
TABLA IV. Valoración integral de la paciente con anovulación
crónica
Etiología secundaria y
Complicaciones
Pruebas
Hiperprolactinemia Prolactina sérica
Hipotiroidismo TSH sérica
Hiperplasia suprarrenal congénita 17 OH progesterona sérica
Tumores ováricos y suprarrenales DEAS, testosterona total
Síndrome de Cushing Prueba de supresión dexametasona
1 mg
Dislipidemia Perfil de lípidos en ayuno
Diabetes Mellitus tipo 2 Glicemia 2 horas post carga 75 gramos
Hiperplasia de endometrio Ecografía transvaginal
Valoración clínica
La historia clínica debe ser orientada a la identificación
de factores de riesgo para
desarrollar complicaciones metabólicas y perinatales. Debe
obtener información sobre
antecedentes de diabetes mellitus tipo 2 en los familiares de primer
grado ya que esto
pone en alto riesgo de presentar alteraciones en el metabolismo
de los carbohidratos.
8
Los antecedentes reproductivos deben incluir la edad de inicio de
los trastornos
menstruales ya que es frecuente que el síndrome empiece en
la pubertad; el tipo
menstrual predominante, la presencia o no de embarazos anteriores
y su evolución
perinatal con especial énfasis en la presencia de diabetes
gestacional y presencia de
macrosomía fetal, el tiempo de esterilidad y los tratamientos
de fertilidad realizados.
La exploración física debe poner especial énfasis
en la cuantificación del hirsutismo,
determinación del índice de masa corporal, medición
del índice cintura-cadera, patrón
de obesidad y presencia o no de hipertensión arterial sistémica.
La valoración ecográfica
transvaginal nos informará del estado del útero y
de la morfología ovárica que,
repetimos, no se incluye en los criterios diagnósticos del
síndrome pero que nos
informa sobre la posible respuesta de los ovarios a la inducción
de la ovulación.
¿Cuándo y cómo estudiar a estas pacientes?
El primer estudio a realizar en toda paciente amenorreica es una
prueba sensible de
embarazo y una ecografía transvaginal. La presencia de un
endometrio mayor de 7 mm
nos debe hacer sospechar la existencia de una hiperplasia de endometrio
y nos orienta a
la necesidad de realizar una biopsia de endometrio(30). Una vez
descartada la presencia
de embarazo podemos provocar el sangrado por deprivación
preferiblemente utilizando
progesterona micronizada ya que por su vida media interfiere menos
con las mediciones
hormonales en día 3 a 5 del ciclo.
En fase folicular temprana (días 3 a 5) debemos descartar
la presencia de
hiperprolactinemia, hipotiroidismo e hiperplasia suprarrenal congénita.
La
determinación de 17-OH progesterona sérica debe realizarse
en siempre en fase
folicular temprana y de preferencia por la mañana. Un nivel
de 2 ng/ml hace necesario
la realización de una prueba de estimulación con 0.25
mg de ACTH para confirmar el
diagnóstico de hiperplasia suprarrenal congénita(31).
Podemos aprovechar la oportunidad
para realizar estudio de lípidos y glicemia poscarga. Un
valor de glicemia a las 2 horas
mayor de 200 ng/ml es compatible con diabetes mellitus tipo 2 y
requiere confirmación
en una ocasión adicional(32). El uso de la relación
glicemia/insulina(33) (menor a 4.5 se
considera como resistencia a la insulina) es una manera rápida,
pero poco sensible, para
detectar la presencia de resistencia a la insulina.
En presencia de signos clínicos sospechosos de síndrome
de Cushing como presencia de
estrías abdominales, hipertensión arterial sistémica,
obesidad centrípeta, giba de búfalo
o cara de luna llena, debemos realizar la prueba de supresión
nocturna de dexametosona
de 1 mg(34).
Como se puede apreciar, sólo es necesario programar adecuadamente
una visita al
laboratorio para tener una valoración completa de la paciente
y empezar con el manejo
médico.
9
TRATAMIENTO
En presencia de un análisis de semen normal o con anomalías
seminales leves y una
histerosalpingografía normal, el tratamiento se basa en la
producción mensual de ciclos
mono-ovulatorios mediante la inducción de la ovulación.
Las estrategias actuales de
inducción de la ovulación incluyen la utilización
de medicamentos antiestrogénicos
(citrato de clomifeno, tamoxifeno, inhibidores de la aromatasa),
uso de medicamentos
sensibilizadores a la acción de la insulina y el uso de gonadotropinas
exógenas
inyectables. El último recurso en estas pacientes es la fertilización
in vitro.
Medicamentos sensibilizadores a la acción de la insulina
Cada día es más evidente que esta clase de medicamentos
se convertirán en el
tratamiento de primera elección para el Síndrome de
Ovario Poliquístico(35-37). Los
estudios han demostrado su efecto benéfico tanto en tasas
de ovulación como de
embarazo. Sus ventajas incluyen la producción de ciclos mono-ovulares
con la
consiguiente reducción del número de embarazos múltiples
y de síndrome de
hiperestimulación ovárica que conllevan otros tratamientos.
Metformina. Su mecanismo de acción es inhibir la producción
endógena de glucosa
hepática, lo que a su vez disminuye los niveles séricos
de insulina(38). Es motivo de
controversia si la acción de la metformina en el SOP se debe
principalmente a una
disminución de la resistencia a la insulina o a la disminución
de peso que suele
producirse con su uso. Varios autores no han podido demostrar que
la metformina
disminuya la resistencia periférica a la acción de
la insulina cuando se estudiaron las
pacientes con pinzas euglicémicas(39), pero existen varios
reportes de que disminuye
significativamente los niveles plasmáticos de insulina(40).
La tasa de ovulación
espontánea después de 6 semanas de metformina en pacientes
con SOP resistente al
citrato de clomifeno varía entre 45% a 70% y la tasa de embarazo
entre 19% a 25%. La
diferencia en los resultados observados se debe a la heterogeneidad
de pacientes que
componen los diversos estudios hasta ahora realizados.
Fleming estudió pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico
a las cuales administró
placebo o metformina por 16 semanas. El análisis de intención
de tratar reveló que 8 de
45 pacientes tratadas con metformina no ovularon comparado con 17
de 47 tratadas con
placebo. Esta diferencia fue estadísticamente significativa
con un odds ratio de 0.38.
Pirwany(44) demostró que los efectos de la metformina son
rápidos y de corta duración
cuando se suspende el tratamiento. Demostró una disminución
de los niveles de
testosterona plasmática en la primera semana de tratamiento
y el regreso a los niveles
basales a los 3 días de suspendida la metformina. Así
mismo, sugiere un efecto ovárico
directo haciendo a las células de la granulosa más
sensible a la acción de la insulina o a
los factores de crecimiento similares a la insulina que juegan un
papel primordial en la
foliculogénesis ovárica al potenciar la acción
de la FSH sobre el folículo.
La metformina consistentemente ha demostrado que aumenta tasa de
ovulación en
pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico(42).
Este efecto benéfico se observa
tanto en pacientes obesas como en pacientes delgadas(43). Así mismo, la tasa de
10
embarazo después o durante el tratamiento con metformina
es generalmente mayor que
con placebo. Es por eso que pensamos que la metformina debe ser
el primer tratamiento
que se le ofrezca a la paciente con SOP.
La siguiente pregunta en caso de embarazo es hasta cuándo
debe administrarse. La
metformina es un medicamento clase B, lo que significa que no se
ha demostrado en
humanos ni en animales un aumento en el riesgo de malformaciones
congénitas. No
hay estudios prospectivos de tamaño suficiente como para
aclarar completamente esta
cuestión.
Varios estudios han demostrado una disminución significativa
del riesgo de aborto
espontáneo durante la administración de metformina.
Glueck(44) en un estudio piloto
administró metformina durante toda la gestación y
demostró una disminución
significativa de los abortos espontáneos. Jakubowicz (29)
en un estudio retrospectivo
reporta una incidencia de aborto espontáneo de 8.8% en el
grupo tratado con
metformina y de 41.9% en el grupo control. En el subgrupo con antecedentes
de historia
de aborto el grupo con metformina presentó 11.1% de aborto
comparado con el 58.3%
en el grupo control.
El uso de metformina durante la gestación, especialmente
durante las primeras 12
semanas de gestación o período de organogénesis,
no se asocia con aumento de las
complicaciones perinatales ni con mayor riesgo de malformaciones
congénitas.
Metformina durante la fertilización in vitro. Se la utiliza
actualmente como
coadyuvante durante la fertilización in vitro. En un estudio
retrospectivo Stadmauer(45)
estudió los parámetros reproductivos durante los ciclos
de fertilización in vitro en
pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico tratadas
con metformina. Se demostró
una disminución significativa del número de folículos
el día de la hCG así como del
nivel máximo de estradiol alcanzado. El número de
folículos maduros fue similar al
grupo control. Tanto la tasa de fertilización (64% vs. 43%)
así como la tasa de
embarazo clínico (70% vs. 30%) fueron superiores en el grupo
tratado con metformina.
Protocolo de uso de metformina. Mediante una historia clínica
detallada se deben
eliminar los factores de riesgo como la insuficiencia renal y hepática,
que se relacionan
como complicaciones durante el uso de la metformina. Es aconsejable
una
determinación de creatinina sérica y de aminotransferasas
antes de iniciar el tratamiento
y luego al mes para identificar aquellas pacientes que no toleran
esta medicación. Si
estas determinaciones son normales, una nueva determinación
cada 3 meses es
adecuada. La dosis en los varios estudios de metformina y SOP varía
entre 500 a 2500
mg diarios. La eficacia de la metformina se relaciona con el índice
de masa corporal de
la paciente y con el grado de hiperandrogenismo. A continuación
se presenta un
esquema de administración de metformina: 500 mg a la hora
de la cena por 7 días, 500
mg a la hora del desayuno y la cena por 7 días, 500 mg a
la hora del desayuno y 1000
mg a la hora de la cena por 7 días durante 6 semanas. Metformina
1000 mg a la hora
del desayuno y 1000 mg a la hora de la cena en caso de que la dosis
anterior no
produzca efecto. Esta dosis se continúa por 6 semanas.
Si el aumento de la dosis produce efectos adversos es conveniente
regresar a la dosis
anterior tolerada por 7 días más y volver intentar
aumentar la dosis. Si se dispone de
metformina en presentación de 850 mg el objetivo es la administración
de 850 mg tres
11
veces al día. La metformina debe ingerirse con los alimentos
para disminuir los efectos
adversos, siendo los más frecuentes de tipo gastrointestinal
y afectan al 15% a 20% de
las mujeres pero generalmente desaparecen conforme aumenta el tiempo
de uso del
medicamento.
Una vez alcanzada la primera dosis terapéutica de 1500 mg
diarios es necesario
mantenerla por 6 semanas para valorar la eficacia del tratamiento.
La reanudación de la
ovulación generalmente ocurre con una mediana de 17 días
con un rango de 15 a 30
días. Si se reanuda la ovulación y se presenta menstruación
durante las primeras 6
semanas de tratamiento mantenemos la dosis actual por 3 meses y
la paciente empieza a
utilizar kit casero de LH urinaria desde el día 12 del ciclo
para programar las relaciones
sexuales como se verá más adelante. Si no se presenta
la menstruación en 35 días
realizamos una prueba de embarazo. Si no se ha producido embarazo
en estos 3 meses
de tratamiento tiempo iniciamos la administración de un antiestrógeno.
Al final del primer período de 6 semanas, en caso de no haberse
producido la
menstruación antes, medimos el nivel de progesterona sérica
y si está por debajo de 3
ng/ml aumentamos la dosis a 2000 mg diarios por 6 semanas y valoramos
de nuevo la
presencia de menstruación regular y ovulación cíclica.
Una prueba de embarazo es
necesaria en caso de la progesterona esté elevada y no haya
ocurrido la menstruación.
Si al final del segundo período de 6 semanas con dosis de
2000 mg no se ha producido
ni embarazo ni ovulación regular agregamos un antiestrógeno
a la dosis más baja
disponible por ciclos de 5 días con un máximo de 6
meses. Si después de 6 meses no se
ha producido el embarazo reanalizamos el caso clínico y valoramos
la necesidad de
gonadotropinas exógenas o fertilización in vitro.
Tiazolidinedionas. Son un grupo de medicamentos que funcionan como
ligadores del
receptor gama activado por peroxisoma (PPAR). Este receptor forma
parte de una
superfamilia de receptores nucleares que incluye los receptores
esteroides, retinoides y
de hormonas tiroideas. Una vez activos estos receptores se fijan
en secuencias ligadoras
de PPAR en el ADN y desencadena la transcripción de genes
específicos. El PPARgama
se encuentra involucrado en la regulación de los genes que
afectan el metabolismo
de la glucosa (GLUT-4, lipoproteína lipasa, proteína
transportadora de ácidos grasos).
La tiazolidinedionas actúan principalmente mejorando la sensibilidad
a la insulina en las
células blanco como el hígado, músculo esquelético
y tejido adiposo(46).
Disminuyen los niveles circulantes de insulina y de testosterona
en las pacientes con
Síndrome de Ovario Poliquístico. Así mismo,
se ha reportado un efecto directo sobre el
ovárico con disminución de la producción de
andrógenos y progesterona inducidas por
la LH, hCG e insulina(47,48).
Las tiazolidinedionas disponibles actuales incluyen la troglitazona,
pioglitazona y la
rosigliotazona. Las tiazolidinedionas mejoran el patrón menstrual
y la tasa de embarazo
(49,50). Así mismo, las tiazolidinedionas se ha demostrado
que son efectivas en el manejo
del hirsutismo.
Antiestrógenos. Pertenecen dos familias de medicamentos que
se diferencian por su
mecanismo de acción. La primera familia incluye los moduladores
selectivos de los
receptores de estrógenos o SERM (selective estrogen receptor
modulators): citrato de
12
clomifeno, tamoxifeno, raloxifeno, entre otros. Este grupo de medicamentos
ocupa el
receptor estrogénico y ejerce propiedades agonistas como
antagonistas sobre el órgano
blanco. La segunda familia de antiestrógenos incluye a los
inhibidores de la enzima
aromatasa: anastrazole y letrozole que bloquean la síntesis
de estrógenos directamente.
El antiestrógeno más usado para iniciar la ovulación
es el citrato de clomifeno (CC)
sintetizado en 1956 y utilizado exitosamente por primera vez por
Greenblat en 1961(51).
El mecanismo de acción de los antiestrógenos es la
modificación de la actividad
hipotalámica al unirse el antiestrógeno con los receptores
de estrógenos por tiempo
prolongado y evitar su activación. Esto se traduce en un
estado de hipoestrogenismo a
nivel hipotalámico que conduce a una descarga de GnRH con
la posterior liberación de
gonadotropinas. Los antiestrógenos no tienen ninguna función
sobre el proceso
ovulatorio en sí mismo por lo que el término correcto
para su efecto es el de iniciador de
la ovulación(52).
Citrato de clomifeno. Las características bioquímicas
del CC, así como su probable
mecanismo de acción a nivel hipotalámico, se reseñan
en el capítulo de
Hiperestimulación Ovárica Controlada.
Los efectos del citrato de clomifeno sobre el ovario son controvertidos,
pero se ha
podido detectar una inducción de la actividad de aromatasa
(53). A nivel uterino actúa
básicamente como un antiestrógeno. Esto se traduce
en un menor crecimiento
endometrial durante los ciclos con CC comparado con el ciclo natural
o estimulados con
gonadotropinas y se ha relacionado con las menores tasas de embarazo.
Se han
reportado varias estrategias para corregir el efecto adverso del
citrato de clomifeno
sobre el crecimiento endometrial. Las opciones incluyen el uso de
estrógenos exógenos
tanto por vía oral, transdérmica y por vía
vaginal así como el uso de progesterona
durante la fase lútea(54-57).
Los efectos sobre el moco cervical son contradictorios ya que se
ha demostrado tanto
efecto adverso (58-61) como ningún efecto sobre la cantidad
y calidad. Los efectos
adversos se observan generalmente con dosis mayor de 100 mg diarios
y especialmente
cuando los niveles estrogénicos durante el crecimiento folicular
no son lo
suficientemente altos como para contrarrestar el efecto del medicamento.
Por su precio
y pocos efectos adversos es el medicamento de elección en
las pacientes con SOP pero
en términos de eficacia, como se verá más adelante,
ha sido superado por otros
antiestrógenos.
En pacientes amenorréicas se puede iniciar el citrato de
clomifeno en cualquier
momento siempre y cuando la prueba de embarazo sea negativa. No
es necesario la
menstruación previa. Sin embargo, es tradicional empezar
los primeros 5 días del ciclo
menstrual. No hay diferencia en la tasa de embarazo según
el día de inicio ni ningún
efecto adverso sobre el endometrio(62). La dosis de inicio es 50
mg por 5 días. Si no se
consigue ovulación con esta dosis se aumenta la dosis en
50 mg hasta encontrar la dosis
adecuada. Hay mujeres muy sensibles al clomifeno que se benefician
de una dosis de
inicio de 25 mg de citrato clomifeno o con sólo 3 días
de tratamiento. La mayoría de
embarazos se consiguen con dosis de 100 mg sin embargo se puede
llegar a administrar
hasta 250 mg diarios.
13
El uso de citrato de clomifeno se asocia con una tasa de ovulación
de entre 60 y 80% y
una tasa de embarazo de 30% a 40%. El 80% de los embarazos ocurren
en los primeros
3 ciclos ovulatorios de tratamiento(63,64). Esta discrepancia se
puede deber básicamente
a los efectos adversos antiestrogénicos sobre los órganos
blanco, especialmente sobre el
endometrio. La probabilidad de embarazo múltiple está aumentada; la tasa de embarazo
gemelar varía entre un 8% a 13% y la tasa de embarazo multifetal
es menor de 1%.
Los efectos adversos más frecuentes son los bochornos (10%),
distensión abdominal
(5%), náusea y vomito (2%), síntomas visuales y cefalea
(1.5%).
La frecuencia de aborto y de malformaciones congénitas es
similar a la de la población
en general(65) y el desarrollo posnatal de los recién nacidos
es similar al grupo control.
Así mismo, se lo ha relacionado con un ligero aumento de
la incidencia de embarazo
ectópico debido a la ovulación múltiple que
ocurre en aproximadamente en el 35 a 65%
de los ciclos ovulatorios con citrato de clomifeno(66).
Tamoxifeno. Su uso alternativo se ha descrito como una medida de
evitar los efectos
adversos del citrato clomifeno sobre el moco cervical y el endometrio67).
Varios
estudios han demostrado que la iniciación de la ovulación
con tamoxifeno sólo o en
combinación con CC se relaciona con alturas endometriales
similares a las del ciclo
natural y tasas de embarazo superiores a las obtenidas con clomifeno
solo. La dosis
inicial de tamoxifeno es 20 mg al día por 5 días con
aumento de 20 mg cada vez hasta
lograr ovulación. En el estudio de Boonstar(68) las pacientes
se sometieron a ciclos de
coito programado y la tasa de embarazo por ciclo fue de 20% con
tamoxifeno,
comparado con 14% con clomifeno. El tamoxifeno es una alternativa
eficaz para inducir
la ovulación en pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico.
Inhibidores de la enzima aromatasa. La introducción reciente
de inhibidores de la
enzima aromatasa en la practica clínica ha abierto otra posibilidad
de tratamiento para
las pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico(69).
Los inhibidores de la aromatasa son medicamentos que bloquean de
forma reversible la
acción de la enzima aromatasa, encargada de la transformación
de andrógenos en
estrógenos, tanto a nivel periférico como ovárico.
El mecanismo de acción propuesto
por el cual inician la ovulación es la disminución
del nivel de estradiol a nivel local
hipofisiario, lo que desencadena la liberación de gonadotropinas.
Así mismo, la
inhibición de la aromatasa a nivel ovárico aumenta
los niveles locales de
androstenediona, que hace más sensible a las células
de la granulosa al efecto de la FSH
y favorece el crecimiento folicular (70). Los inhibidores de la
aromatasa más usados han
sido el anastrazole y recientemente el letrozole. El letrozole puede
administrarse en
dosis diaria de 2.5 mg diarios por 5 días o como dosis única
de 20 mg. La tasa de
ovulación en pacientes resistentes al citrato de clomifeno
es del 75% y la tasa de
embarazo 25% por ciclo. Sin embargo, el alto costo de este medicamento
impide su
rápida difusión como tratamiento de primera elección
para la iniciación de la ovulación
en pacientes con SOP.
Gonadotropinas exógenas. Aproximadamente 15% a 20% de las
pacientes con
Síndrome de Ovario Poliquístico permanecen anovulatorias
y el 50% no consigue
embarazo con la terapia oral. La inducción de la ovulación
con gonadotropinas
exógenas es el siguiente paso en pacientes resistentes a
los antiestrógenos. Cabe
14
recordar que el objetivo del tratamiento es la monofoliculogénesis
para así evitar los
embarazos múltiples y el síndrome de hiperestimulación
ovárica. El tratamiento con
gonadotropinas exógenas es caro y se acompaña de un
mayor riesgo de complicaciones
por lo que es necesario que el profesional tenga la experiencia
suficiente para poder
tratar los potenciales riesgos.
Los diversos esquemas o protocolos de hiperestimulación ovárica
controlada (HOC)
utilizando los diferentes tipos de gonadotropinas humanas urinarias
y recombinantes, se
mencionan en el capítulo correspondiente.
Predicción y selección de la dosis inicial. El problema
fundamental de las pacientes
con SOP es que no se puede predecir con antelación con que
dosis inicial se conseguirá
una respuesta folicular adecuada. El empleo del protocolo secuencial
en un primer ciclo
nos puede orientar a la dosis necesaria para los siguientes ciclos.
Varios estudios han
recomendado fórmulas basadas en parámetros clínicos
previos al inicio de la inducción
para predecir la respuesta al tratamiento con citrato de clomifeno
y la dosis inicial de
FSH exógena(71,72). En un estudio prospectivo de un grupo
de pacientes con Síndrome
de Ovario Poliquístico mediante regresión multivariada
de las características clínicas y
de laboratorio basales se diseñó una fórmula
con un poder de predicción aceptable para
determinar la dosis de FSH de inicio con la cual se consigue respuesta
folicular,
definida como un folículo mayor de 10 mm. La fórmula
original incluye la
determinación de IGF-1 libre que no está disponible
en general por lo que se presenta la
fórmula modificada que incluye la relación glicemia/insulina(73).
Dosis de FSH inicial = (3.5 × IMC) + (35.6 × resistencia
al citrato de clomifeno (si = 1
no = 0)) + (6.7 × FSH sérica) + (2.6 × relación
glucosa insulina - 32.5).
Resultados con la terapia con gonadotropinas exógenas. Con
los protocolos de dosis
bajas de gonadotropinas en general se consigue una tasa de ovulación
cercana al 90% y
una tasa de embarazo por ciclo que varía entre 11% a 17%.
Las complicaciones
incluyen una tasa de embarazo múltiple del 8% a 10% y una
incidencia de síndrome de
hiperestimulación ovárica severo menor del 1%. Figura
1.
15
Figura 1. Síndrome de Ovario Poliquístico con respuesta
excesiva
INDUCCIÓN QUIRÚRGICA DE LA OVULACIÓN
La inducción quirúrgica de la ovulación es
tan antigua como el mismo Síndrome de
Ovario Poliquístico. Stein y Leventhal tomaron biopsias de
ovario de sus pacientes
amenorreicas e hiperandrogénicas y observaron que varias
reanudaban las
menstruaciones. El mecanismo por el cual la resección en
cuña de tejido ovario mejora
el patrón menstrual es la disminución de la masa ovárica
productora de andrógenos. El
efecto es directamente proporcional a la cantidad de tejido removido
y no a la forma en
que se quite el tejido. La ovariectomía unilateral se asocia
así mismo con retorno de la
ovulación en mujeres con Síndrome de Ovario Poliquístico(74).
La resección en cuña no
tiene ningún efecto sobre la resistencia a la insulina(75).
Las complicaciones postoperatorias incluyen la atrofia ovárica
en casos de resecciones
muy amplias, formación de adherencias periováricas
y complicaciones quirúrgicas
comunes como infecciones de pared abdominal y hemorragia postoperatoria,
especialmente si no se aplican criterios de microcirugía
indispensables, creando
patología iatrogénica.
Afortunadamente, otras formas menos agresivas de inducción
quirúrgica de la ovulación
se han ideado y actualmente ya no existe indicación para
realizar una resección en cuña
de ovario. El uso de la laparoscopia para el tratamiento del Síndrome
de Ovario
Poliquístico empezó en 1966 cuando Palmer(76) obtuvo
biopsias ováricas y cauterizó los
puntos hemorrágicos reportando una tasa de ovulación
del 60% y de embarazo del 20%.
Hasta la fecha se han sucedido una gran cantidad de reportes de
ovulación y embarazos
16
inducidos por laparoscopía y la energía que se ha
usado incluye el láser y la cirugía de
radiofrecuencia monopolar y bipolar.
Actualmente la técnica para realizar un drilling ovárico
efectivo incluye la realización
de entre 15 a 20 agujeros con una aguja monopolar o bipolar por
ovario(77) (Figura 2).
La producción de adherencias postoperatorias es generalmente
menor que con cirugía
abierta y se obtienen resultados de ovulación y embarazo
similares a los obtenidos con
gonadotropinas exógenas, pero sin el riesgo de embarazo múltiple
ni de síndrome de
hiperestimulación ovárica. El drilling ovárico
se puede realizar mediante
minilaparoscopía bajo anestesia local, lo cual puede traducirse
en un menor costo del
tratamiento(78). Sin embargo, el riesgo y costo de una cirugía
laparoscópica comparado
con una inducción de la ovulación con gonadotropinas
exógena meticulosa
monitorizada, probablemente inclinen la balanza hacia el lado del
tratamiento médico.
Figura 2. Drilling ovárico laparoscópico
La introducción de la hidrolaparoscopía transvaginal
ofrece otra vía de abordaje para el
drilling ovárico(79). Fernández(80) describió
el resultado del drilling ovárico mediante
esta técnica en 30 pacientes resistentes al citrato de clomifeno
y reportó una tasa de
embarazo acumulativa de 33% a los 3 meses y 71% a los 6 meses. Sin
embargo, se
empleó medicaciones inductoras de la ovulación de
tal manera que el real beneficio de
esta técnica está por determinarse.
No es posible predecir qué paciente se beneficiará
con este procedimiento ni por cuánto
tiempo. La ventajas de los procedimientos quirúrgicos son
la mono-ovulación
espontánea y la menor dosis de gonadotropinas necesarias
cuando se induce la
ovulación después de la cirugía. El tiempo
de seguimiento afecta a la mayoría de
estudios hasta la fecha realizados.
17
Farquhar realizó un meta-análisis de los resultados
obtenidos con drilling laparoscópico
comparado con los resultados obtenidos con gonadotropinas exógenas
(81). La tasa de
embarazo varió de acuerdo al tiempo de seguimiento. En general
la probabilidad de
embarazo fue similar con ambos tratamientos, odds ratio 1.27 (CI
95% 0.77 a 1.98),
cuando se compararon los resultados con 6 a 12 meses de seguimiento
post-cirugía con
3 a 6 ciclos de gonadotropinas exógenas. Sin embargo, la
tasa acumulada de embarazo
después de 6 meses fue mayor con gonadotropinas exógenas
(67% vs. 37%). La tasa de
embarazo múltiple es significativamente menor con drilling
ovárico que con
gonadotropinas, odds ratio 0.16 (95% CI 0.03 a 0.98). No se demostró diferencia en la
tasa de embarazo con el tipo de energía empleado ni cuando
se hizo drilling uni o
bilateral. La tasa de ovulación después del drilling
varió entre 63% a 81%. Concluyó el
meta-análisis que no hay evidencia suficiente entre las pacientes
con Síndrome de
Ovario Poliquístico resistentes al citrato de clomifeno,
de que el drilling o la terapia con
gonadotropinas sea superior al otro en términos de tasa de
ovulación y de embarazo. Por
el momento la decisión clínica sobre uno y otro tratamiento
depende de factores clínicos
como la disponibilidad de recursos, costo, efectos adversos y aceptabilidad
por parte de
la paciente.
Fertilización in vitro y Síndrome de Ovario Poliquístico
En pacientes con factores adicionales de infertilidad como un análisis
de semen con
alteraciones severas o con permeabilidad tubaria alterada así como en pacientes con
falla de la gestación después del uso de gonadotropinas
exógenas se recomienda la
fertilización in vitro.
El protocolo de inducción de la ovulación en pacientes
con Síndrome de Ovario
Poliquístico debe tener en cuenta la respuesta anárquica
del ovario a la estimulación.
Respuestas foliculares lentas al comienzo de la estimulación
con una respuesta
explosiva al final de ella son comunes. El riesgo de hiperestimulación
ovárica es alto en
estas pacientes por lo que se debe emplear el protocolo menos agresivo
posible. El uso
de análogos de la GnRH tiene la desventaja de aumentar los
requerimientos de
gonadotropinas lo que pone a estas pacientes en especial riesgo.
Probablemente la
introducción de los antagonistas de la GnRH en un futuro
temprano permita el uso de
menos medicación a la vez que se contrarrestan los efectos
adversos de LH elevada al
comienzo de la estimulación ovárica. La dosis de inicio
recomendaba para pacientes con
SOP es de 150 UI y de preferencia con un protocolo step-down(82).
El tipo de
gonadotropina a usar es motivo de intensa controversia pero el uso
de gonadotropinas
urinarias altamente purificadas y recombinantes tiene la ventaja
de no introducir
actividad LH innecesaria.
Damario(83) reportó el uso de anticonceptivos oral junto
con análogo de la GnRH en
protocolo largo en casos de pacientes con respuesta alta a las gonadotropinas.
Sólo 20
pacientes cumplieron los criterios de Síndrome de Ovario
Poliquístico y, cuando se
compararon con el ciclo previo, se demostró una mejoría
significativa en la respuesta
ovárica y en la tasa de embarazo. El ciclo en que se usaron
anticonceptivos requirió más
días de estimulación y mayor dosis de gonadotropinas,
pero la diferencia no fue
significativa. La tasa de síndrome de hiperestimulación
ovárica en pacientes con SOP
fue 8.1%. No existen estudios prospectivos randomizados que confirmen
estos
hallazgos.
18
Otra estrategia usada para reducir el síndrome de hiperestimulación
ovárica es el inicio
de coasting temprano durante la estimulación ovárica.
El coasting es el método por el
cual se suspende o disminuye la dosis de gonadotropina en presencia
de niveles
elevados de estradiol y con presencia de diámetros foliculares
óptimos con el objetivo
de que el estradiol caiga a niveles seguros para desencadenar la
ovulación.
La calidad ovocitaria en pacientes con Síndrome de Ovario
Poliquístico ha sido motivo
de controversias siendo frecuente encontrar referencias sobre un
aumento del número de
complejos cúmulus-ovocito inmaduros y mayor números
de vesícula germinales
después de la estimulación ovárica en comparación
con mujeres normales. Sin embargo,
la apariencia del complejo cúmulus-ovocito no siempre se
relaciona con el estado
nuclear del ovocito, lo que hace necesario liberarlo de su cubierta
celular para poder
determinar su estado nuclear real(84). Esto únicamente se
puede lograr valorando los
resultados en estudios con la ICSI donde es necesario la denudación
ovocitaria para la
microinyección.
Maduración in vitro de ovocitos
El riesgo elevado que conlleva la inducción de la ovulación
con gonadotropinas y
fertilización in vitro del síndrome de hiperestimulación
ovárica y de embarazo múltiple
ha estimulado la búsqueda de alternativas a los tratamientos
tradicionales. Una de estas
alternativas es la maduración in vitro de ovocitos(85).
La maduración in vitro de ovocitos puede realizarse con estimulación
ligera o sin
estimulación de FSH exógena. Así mismo, se
ha reportado que el uso de hCG exógena
favorece el desarrollo in vitro de los ovocitos. A la fecha, cerca
del 80% de los ovocitos
inmaduros alcanzan la madurez en cultivo y el 85% de los ovocitos
maduros
fertilización y clivan normalmente. Tasas de embarazo de
entre 12.2% y 26.8% se han
reportado y dependen del numero de ovocitos recuperados(86). La
experiencia más
reciente en pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico
reporta tasa de embarazo de
27.3% a 38.5%.
Últimamente se han reportando nacimientos después
de transferencia de blastocistos (87)
originados de ovocitos inmaduros así como de embriones congelados(88,89).
El progreso
en los medios de cultivo y en los esquemas de preparación
folicular y endometrial para
la maduración in vitro de ovocitos, así como la mejoría
de la tasa de embarazo, baja tasa
de complicaciones y nula posibilidad de síndrome de hiperestimulación
ovárica hacen
de la maduración in vitro de ovocitos una opción real
de tratamiento a las pacientes con
Síndrome de Ovario Poliquístico en los centros que
pueden acceder a ella.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Carmina E, Lobo RA. Polycystic ovary syndrome (PCSOS): arguably
the most common
endocrinopathy is associated with significant morbidity in women.
J Clin Endocrinol Metab.
1999; 84:1987-9
2. Dewailly D. Definition of polycystic ovary syndrome. Hum Fertil
(Camb). 2000;3:73-76.
3. Dewailly D. Definition and significance of polycystic ovaries.
Baillieres Clin Obstet Gynaecol.
1997;11:349-68. Review.
19
4. Michelmore KF, Balen AH, Dunger DB, Vessey MP. Polycystic ovaries
and associated clinical
and biochemical features in young women. Clin Endocrinol (Oxf).
1999;51:779-86.
5. Zawdali JK, Dunaif A. Diagnostic criteria for polycystic ovary
syndrome: towards a rationale
approach. En: Dunaif A, Given JR, Haseltine F, Merriam GR, eds.
Polycystic Ovary Syndrome.
Boston: Blakwell; 1992:377-84
6. Knochenhauer ES, Key TJ, Kahsar-Miller M, Waggoner W, Boots LR,
Azziz R. Prevalence of the
polycystic ovary syndrome in unselected black and white women of
the southeastern United
States: a prospective study. J Clin Endocrinol Metab. 1998;83:3078-82.
7. Diamanti-Kandarakis E, Kouli CR, Bergiele AT, Filandra FA, Tsianateli
TC, Spina GG, Zapanti
ED, Bartzis MI. A survey of the polycystic ovary syndrome in the
Greek island of Lesbos:
hormonal and metabolic profile. J Clin Endocrinol Metab. 1999;84(11):4006-11.
8. Asuncion M, Calvo RM, San Millan JL, Sancho J, Avila S, Escobar-Morreale
HF. A prospective
study of the prevalence of the polycystic ovary syndrome in unselected
Caucasian women from
Spain. J Clin Endocrinol Metab. 2000;85:2434-8.
9. Hall JE, Taylor AE, Hayes FJ, Crowley WF Jr. Insights into hypothalamic-pituitary
dysfunction in
polycystic ovary syndrome. J Endocrinol Invest. 1998;21:602-11.
10. Burghen GA, Givens JR, Kitabchi AE. Correlation of hyperandrogenism
with hyperinsulinism in
polycystic ovarian disease. J Clin Endocrinol Metab. 1980;50:113-6.
11. Dunaif A, Segal KR, Futterweit W, Dobrjansky A. Profound peripheral
insulin resistance,
independent of obesity, in polycystic ovary syndrome. Diabetes.
1989;38:1165-74.
12. Dunaif A, Thomas A. Current concepts in the polycystic ovary
syndrome. Annu Rev Med.
2001;52:401-19. Review.
13. Book CB, Dunaif A. Selective insulin resistance in the polycystic
ovary syndrome. J Clin
Endocrinol Metab. 1999;84:3110-6.
14. Dunaif A, Graf M, Mandeli J, Laumas V, Dobrjansky A. Characterization
of groups of
hyperandrogenic women with acanthosis nigricans, impaired glucose
tolerance, and/or
hyperinsulinemia. J Clin Endocrinol Metab. 1987;65:499-507.
15. Legro RS, Kunselman AR, Dodson WC, Dunaif A. Prevalence and
predictors of risk for type 2
diabetes mellitus and impaired glucose tolerance in polycystic ovary
syndrome: a prospective,
controlled study in 254 affected women. J Clin Endocrinol Metab.
1999;84:165-9.
16. Ehrmann DA, Barnes RB, Rosenfield RL, Cavaghan MK, Imperial
J. Prevalence of impaired
glucose tolerance and diabetes in women with polycystic ovary syndrome.
Diabetes Care.
1999;22:141-6.
17. Norman RJ, Masters L, Milner CR, Wang JX, Davies MJ. Relative
risk of conversion from
normoglycaemia to impaired glucose tolerance or non-insulin dependent
diabetes mellitus in
polycystic ovarian syndrome. Hum Reprod. 2001;16:1995-8.
18. Kahsar-Miller MD, Nixon C, Boots LR, Go RC, Azziz R. Prevalence
of polycystic ovary
syndrome (PCOS) in first-degree relatives of patients with PCOS.
Fertil Steril. 2001;75:53-8.
19. Azziz R, Kashar-Miller MD. Family history as a risk factor for
the polycystic ovary syndrome. J
Pediatr Endocrinol Metab. 2000;13 Suppl 5:1303-6.
20. Homburg R, Armar NA, Eshel A, Adams J, Jacobs HS 1988 Influence
of serum luteinising
hormone concentrations on ovulation, conception, and early pregnancy
loss in polycystic ovary
syndrome. BMJ 297:1024–1026
21. Sagle M, Bishop K, Ridley N, Alexander FM, Michel M, Bonney
RC, Beard RW, Franks S 1988
Recurrent early miscarriage and polycystic ovaries. BMJ 297:1027–1028
22. Regan L, Owen EJ, Jacobs HS 1990 Hypersecretion of luteinising
hormone, infertility, and
miscarriage. Lancet 336:1141–1144
23. Watson H, Kiddy DS, Hamilton-Fairley D, Scanlon MJ, Barnard
C, Collins WP, Bonney RC,
Franks S 1993 Hypersecretion of luteinizing hormone and ovarian
steroids in women with
recurrent early miscarriage. Hum Reprod 8:829–833
24. Balen AH, Tan SL, MacDougall J, Jacobs HS 1993 Miscarriage rates
following in vitro
fertilization are increased in women with polycystic ovaries and
reduced by pituitary
desensitization with buserelin. Hum Reprod 8:959–964.
25. Homburg R, Levy T, Berkovitz D, Farchi J, Feldberg D, Ashkenazi
J, Ben-Rafael Z.
Gonadotropin-releasing hormone agonist reduces the miscarriage rate
for pregnancies achieved in
women with polycystic ovarian syndrome. Fertil Steril. 1993;59:527-31.
26. Wang JX, Davies MJ, Norman RJ. Polycystic ovarian syndrome and
the risk of spontaneous
abortion following assisted reproductive technology treatment. Hum
Reprod. 2001;16(12):2606-9.
27. Jakubowicz D, Sépala M, Jakubowicz S, Rodriguez-Armas
O, Rivas-Santiago A, Koistinen H,
Koistinen R,, Nestler J. Insulin Reduction with Metformin Increases
Luteal Phase Serum
20
Glycodelin and Insulin-Like Growth Factor-Binding Protein 1 Concentrations
and Enhances
Uterine Vascularity and Blood Flow in the Polycystic Ovary Syndrome*.
Journal of Clinical
Endocrinology & Metabolism. 86:1126-1133, March 2001.
28. Jakubowicz DJ, Iuorno MJ, Jakubowicz S, Roberts KA, Nestler
JE. Effects of metformin on early
pregnancy loss in the polycystic ovary syndrome. J Clin Endocrinol
Metab. 2002;87:524-9.
29. Glueck CJ, Awadalla SG, Phillips H, Cameron D, Wang P, Fontaine
RN. Polycystic ovary
syndrome, infertility, familial thrombophilia, familial hypofibrinolysis,
recurrent loss of in vitro
fertilized embryos, and miscarriage. Fertil Steril. 2000;74:394-7.
30. Cheung AP. Ultrasound and menstrual history in predicting endometrial
hyperplasia in polycystic
ovary syndrome. Obstet Gynecol. 2001;98:325-31.
31. Azziz R, Hincapie LA, Knochenhauer ES, Dewailly D, Fox L, Boots
LR. Screening for 21-
hydroxylase-deficient nonclassic adrenal hyperplasia among hyperandrogenic
women: a
prospective study. Fertil Steril. 1999;72:915-25.
32. Expert Committee on the Diagnosis and Classification of Diabetes
Mellitus: Report of the Expert
Committee on the Diagnosis and Classification of Diabetes Mellitus.
Diabetes Care 24(Suppl.
1):S5–S20, 2001.
33. Legro RS, Finegood D, Dunaif A. A fasting glucose to insulin
ratio is a useful measure of insulin
sensitivity in women with polycystic ovary syndrome. J Clin Endocrinol
Metab. 1998;83:2694-8.
34. Schteingartd D. Cushing syndrome, En Becker. Principles and
Practice of Endocrinology and
Metabolism, 3a. Edición. Filadelfia. Lippincott Williams
& Wilkins Publishers; 2001.
35. Seli E, Duleba AJ. Optimizing ovulation induction in women with
polycystic ovary syndrome.
Curr Opin Obstet Gynecol. 2002;14:245-54. Review
36. Heard MJ, Pierce A, Carson SA, Buster JE. Pregnancies following
use of metformin for ovulation
induction in patients with polycystic ovary syndrome. Fertil Steril.
2002;77:669-73.
37. Nestler JE, Stovall D, Akhter N, Iuorno MJ, Jakubowicz DJ. Strategies
for the use of insulinsensitizing
drugs to treat infertility in women with polycystic ovary syndrome.
Fertil Steril.
2002;77:209-15. Review.
38. Kirpichnikov D, McFarlane SI, Sowers JR. Metformin: an update.
Ann Intern Med. 2002 Jul
2;137:25-33. Review.
39. 42 .Ehrmann DA, Cavaghan MK, Imperial J, Sturis J, Rosenfield
RL, Polonsky KS. Effects of
metformin on insulin secretion, insulin action, and ovarian steroidogenesis
in women with
polycystic ovary syndrome. J Clin Endocrinol Metab. 1997;82:524-30.
40. Kocak M, Caliskan E, Simsir C, Haberal A. Metformin therapy
improves ovulatory rates, cervical
scores, and pregnancy rates in clomiphene citrate-resistant women
with polycystic ovary
syndrome. Fertil Steril. 2002;77:101-6.
41. Pirwany I, Yates R, Cameron I, Fleming R. Effects of the insulin
sensitizing drug metformin on
ovarian function, follicular growth and ovulation rate in obese
women with oligomenorrhoea.
Human Reproduction 1999, 14:2963-2968.
42. Glueck CJ, Wang P, Fontaine R, Tracy T, Sieve-Smith L. Metformin
to restore normal menses in
oligo-amenorrheic teenage girls with polycystic ovary syndrome (PCOS).
J Adolesc Health.
2001;29:160-9.
43. Singh I, Bedaiwy M, Hatwal A, Kumar A, Agarwal A. Increased
pregnancy rates with metformin
and clomiphene citrate in non-obese patients with polycystic ovary
syndrome: prospective
randomized study.
44. Glueck CJ, Phillips H, Cameron D, Sieve-Smith L, Wang P. Continuing
metformin throughout
pregnancy in women with polycystic ovary syndrome appears to safely
reduce first-trimester
spontaneous abortion: a pilot study. Fertil Steril. 2001;75:46-52.
45. Stadtmauer LA, Toma SK, Riehl RM, Talbert L. Metformin treatment
of patients with polycystic
ovary syndrome undergoing in vitro fertilization improves outcomes
and is associated with
modulation of the insulin-like growth factors.Fertil Steril. 2001;75:505-9.
46. Martens F, Visseren F, Lemay J, de Koning E, Rabelink T. Metabolic
and Additional Vascular
Effects of Thiazolidinediones. Drugs. 62(10):1463-1480, 2002.
47. Veldhuis JD, Zhang G, Garmey JC. Troglitazone, an insulin-sensitizing
thiazolidinedione,
represses combined stimulation by LH and insulin of de novo androgen
biosynthesis by thecal
cells in vitro. J Clin Endocrinol Metab. 2002;87:1129-33.
48. Mitwally MF, Witchel SF, Casper RF. Troglitazone: a possible
modulator of ovarian
steroidogenesis.J Soc Gynecol Investig. 2002;9:163-7.
49. Baillargeon J, Iuorno M, Nestler J. Comparison of metformin
and thiazolidinediones in the
management of polycystic ovary syndrome. Current Opinion in Endocrinology & Diabetes 2002;
9:303-311.
21
50. Mitwally MF, Kuscu NK, Yalcinkaya TM. High ovulatory rates with
use of troglitazone in
clomiphene-resistant women with polycystic ovary syndrome. Hum Reprod.
1999; 14:2700-3.
51. Greenblatt R, Barfield W, Jugck E, Ray A. Induction of ovulation
with MRL/41, preliminary
report. JAMA 178;255,1961
52. Adashi E. Clomiphene Citrate Initiated Ovulation: The State
of the Art. En Wallace E, Zacur H.
Reproductive Medicine and Surgery. 1a Edición. Mosby, 1994
53. Kessel B, Hsueh AJ. Clomiphene citrate augments follicle-stimulating
hormone-induced
luteinizing hormone receptor content in cultured rat granulosa cells.
Fertil Steril. 1987;47:334-40.
54. Viniker DA. Late luteal phase dydrogesterone in combination
with clomiphene or tamoxifen in the
treatment of infertility associated with irregular and infrequent
menstruation: enhancing patient
compliance. Hum Reprod. 1996;11:1435-7.
55. Shimoya K, Tomiyama T, Hashimoto K, Moriyama A, Kawamoto A,
Tokugawa Y, Ohashi K, Saji
F, Murata Y. Endometrial development was improved by transdermal
estradiol in patients treated
with clomiphene citrate. Gynecol Obstet Invest. 1999;47:251-4.
56. Unfer V, Costabile L, Gerli S, Papaleo E, Marelli G, Di Renzo
GC. Low dose of ethinyl estradiol
can reverse the antiestrogenic effects of clomiphene citrate on
endometrium. Gynecol Obstet
Invest. 2001;51:120-3.
57. Elkind-Hirsch KE, Phillips K, Bello SM, McNicho M, de Ziegler
D. Sequential hormonal
supplementation with vaginal estradiol and progesterone gel corrects
the effect of clomiphene on
the endometrium in oligo-ovulatory women. Hum Reprod. 2002;17:295-8.
58. Gelety TJ, Buyalos RP. The effect of clomiphene citrate and
menopausal gonadotropins on
cervical mucus in ovulatory cycles. Fertil Steril 1993;60:471-6.
59. Massai MR, de Ziegler D, Lesobre V, Bergeron C, Frydman R, Bouchard
P. Clomiphene citrate
affects cervical mucus and endometrial morphology independently
of the changes in plasma
hormonal levels induced by multiple follicular recruitment. Fertil
Steril. 1993;59:1179-86.
60. Roumen FJ. [Decreased quality of cervix mucus under the influence
of clomiphene: a metaanalysis]
Ned Tijdschr Geneeskd. 1997;141:2401-5. Dutch.
61. Mroczkowski A, Wdowiak A, Bakalczuk S, Bakalczuk G, Jakiel G.
[Biophysical characteristics
of cervical mucus after stimulation of ovulation by clomiphene citrate
and HMG] Ginekol Pol.
2001;72:1329-33.
62. Triwitayakorn A, Suwajanakorn S, Triratanachat S, Sampatanukul
P, Pruksananonda K,
Sereepapong W. Effects of initiation day of clomiphene citrate on
the endometrium of women with
regular menstrual cycles. Fertil Steril. 2002;78:102-7.
63. Gysler M, March CM, Mishell DR Jr, Bailey EJ. A decade's experience
with an individualized
clomiphene treatment regimen including its effect on the postcoital
test. Fertil Steril. 1982;37:161-
7.
64. Grzechocinska B, Fracki S, Marianowski L. [Results of clomiphene
citrate ovarian stimulation vs
laparoscopic electrocoagulation of the ovaries in infertile women
with PCOS] Ginekol Pol.
2000;71:979-83. Polish.
65. Dickey RP, Taylor SN, Curole DN, Rye PH, Pyrzak R. Incidence
of 92. spontaneous abortion in
clomiphene pregnancies. Hum Reprod. 1996;11(12):2623-8.
66. Ritchie WGM. Ultrasound in the evaluation of normal and induced
ovulation. Fertil Steril
1985;43:167–181.
67. Tepper R, Lunenfeld B, Shalev J, Ovadia J, Blankstein J. The
effect of clomiphene citrate and
tamoxifen on the cervical mucus. Acta Obstet Gynecol Scand. 1988;67:311-4.
68. Boonstanfar R, Abbassi D, Tourgeman D, Saadat P, Jain JK, Mishell
DR, Paulson RJ. The
comparative efficacy of tamoxifen and clomiphene citrate in obese
and non-obese anovulatory
women: a prospective randomized trial. Fertil Steril. 2002
69. Santen, Richard J.. To Block Estrogen's Synthesis or Action:
That Is the Question. Journal of
Clinical Endocrinology & Metabolism 2002;87:3007-3012.
70. Fisher SA, Reid RL, Van Vugt DA, Casper RF. A randomized double-blind
comparison of the
effects of clomiphene citrate and the aromatase inhibitor letrozole
on ovulatory function in normal
women. Fertil Steril. 2002
Aug;78:280-5.
71. Imani, B, Eijkemans, MJ, te Velde, ER, et al. Predictors of
chances to conceive in ovulatory
patients during clomiphene citrate induction of ovulation in normogonadotropic
oligoamenorrheic
infertility. J Clin Endocrinol Metab 1999; 84:1617.
72. Imani B, Eijkemans MJ, te Velde ER, Habbema JD, Fauser BC. A
nomogram to predict the
probability of live birth after clomiphene citrate induction of
ovulation in normogonadotropic
oligoamenorrheic infertility. Fertil Steril. 2002;77:91-7.
22
73. Kaaijk EM, Hamerlynck JV, Beek JF, van der Veen F. Clinical
outcome after unilateral
oophorectomy in patients with polycystic ovary syndrome. Hum Reprod.
1999;14:889-92.
74. Kaaijk EM, Beek JF, Hamerlynck JV, van der Veen F. Unilateral
oophorectomy in polycystic
ovary syndrome: a treatment option in highly selected cases? Hum
Reprod. 1997;12(11):2370-2.
75. Donesky BW, Adashi EY. Surgically induced ovulation in the polycystic
ovary syndrome: wedge
resection revisited in the age of laparoscopy. Fertil Steril 1995;
63:439-463.
76. Palmer R, de Brux J. Resultats histologiques, biochemiques et
therapeutiques obtenus chez les
femmes dont les ovaires avaient ete diagnostiques Stein-Leventhal
a la coelioscopie. Bull Fed Soc
Gynecol Obstet Lang Fr 1967;19:405-12
77. Tulandi T, Watkin K, Murray C, Mathur S. Reproductive Performance
and Three-Dimension-
Ultrasound Volume Determination of Polycystic Ovaries after Laparoscopic
Ovarian Drilling. J
Am Assoc Gynecol Laparosc. 1996;3(4, Supplement):S50-1
78. Pellicano M, Zullo F, Tommaselli GA, Nola B, Cappiello F, Criscuolo
A, Nappi C. [Ovarian
drilling in minilaroscopy and local anesthesia in the therapy of
polycystic ovarian syndrome]
Minerva Ginecol. 2000;52:275-81. Italian.
79. Ferraretti AP, Gianaroli L, Magli MC, Iammarrone E, Feliciani
E, Fortini D. Transvaginal ovarian
drilling: a new surgical treatment for improving the clinical outcome
of assisted reproductive
technologies in patients with polycystic ovary syndrome. Fertil
Steril. 2001;76:812-6.
80. Fernandez H, Alby JD, Gervaise A, de Tayrac R, Frydman R. Operative
transvaginal
hydrolaparoscopy for treatment of polycystic ovary syndrome: a new
minimally invasive surgery.
Fertil Steril. 2001;75:607-11.
81. Farquhar C, Vandekerckhove P, Lilford R. Laparoscopic "drilling" by diathermy or laser for
ovulation induction in anovulatory polycystic ovary syndrome. Cochrane
Database Syst Rev.
2001;CD001122. Review.
82. Marci R, Senn A, Dessole S, Chanson A, Loumaye E, De Grandi
P, Germond M. A low-dose
stimulation protocol using highly purified follicle-stimulating
hormone can lead to high pregnancy
rates in in vitro fertilization patients with polycystic ovaries
who are at risk of a high ovarian
response to gonadotropins. Fertil Steril. 2001;75:1131-5.
83. Damario MA, Barmat L, Liu HC, Davis OK, Rosenwaks Z. Dual suppression
with oral
contraceptives and gonadotrophin releasing-hormone agonists improves
in-vitro fertilization
outcome in high responder patients. Hum Reprod. 1997;12:2359-65.
84. Rattanachaiyanont M, Leader A, Leveille MC. Lack of correlation
between oocyte-coronacumulus
complex morphology and nuclear maturity of oocytes collected in
stimulated cycles for
intracytoplasmic sperm injection. Fertil Steril. 1999;71:937-40.
85. Trounson A, Wood C, Kausche A. In vitro maturation and the fertilization
and developmental
competence of oocytes recovered from untreated polycystic ovarian
patients. Fertil Steril.
1994;62:353-62.
86. Tan SL, Child TJ, Gulekli B. In vitro maturation and fertilization
of oocytes from unstimulated
ovaries: predicting the number of immature oocytes retrieved by
early follicular phase
ultrasonography. Am J Obstet Gynecol. 2002;186:684-9.
87. Son WY, Yoon SH, Lee SW, Ko Y, Yoon HG, Lim JH. Blastocyst development
and pregnancies
after IVF of mature oocytes retrieved from unstimulated patients
with PCOS after in-vivo HCG
priming. Hum Reprod. 2002;17:134-6.
88. Kyono K, Fukunaga N, Haigo K, Chiba S, Ohira C, Nakajo Y, Araki
Y. Successful delivery
following cryopreservation of zygotes produced by in vitro matured
oocytes retrieved from a
woman with polycystic ovarian syndrome-like disease: a case report.
J Assist Reprod Genet.
2002;19:390-3.
89. Chian RC, Gulekli B, Buckett WM, Tan SL. Pregnancy and delivery
after cryopreservation of
zygotes produced by in-vitro matured oocytes retrieved from a woman
with polycystic ovarian
syndrome. Hum Reprod. 2001;16:1700-2.
|